Espantalobos

Frutos - Foto: Cassandra Seoane.

El espantalobos debe su nombre al aspecto de sus frutos en forma de vejiga inflada y de textura papirácea. Al ser agitadas por el viento, estos frutos producen un sonido que recuerda al de una especie de sonajero, que antiguamente se decía que era capaz de espantar a los lobos.

Esta planta pertenece a la familia de las leguminosas y como todas ellas tiene la capacidad de mejorar el suelo donde crece gracias a las bacterias simbiontes de sus raíces que son capaces de fijar en nitrógeno atmosférico, siendo el nitrógeno uno de los principales nutrientes de las plantas. Pertenece al género Colutea, y la especie más habitual es C. arborescens, aunque en la península contamos con algunas especies más, difíciles de separar entre si.

Flores.
Los espantalobos son arbustos caducifolios o semi-caducifolios de crecimiento bastante rápido en el jardín, con bajos requerimientos hídricos y bajo mantenimiento. Sus aspectos ornamentales residen primero en su floración, abundante, de flores amarillas o anaranjadas que pronto dan lugar a los mencionados frutos que son muy singulares. El arbusto alcanza los dos metros de altura con facilidad por lo que si lo cultivamos en el jardín, debe ocupar posiciones de segunda o tercera línea de arbustos.

Se reproduce fácilmente por semilla que germina mejor si las hidratamos previamente sumergiéndolas en agua durante 24 horas. Es posible reproducirla por esquejes, aunque dada la facilidad que tiene esta especie para ser reproducida por vía sexual, no merece la pena la vía vegetativa.

Se trata también de una planta forrajera, siendo muy apreciada por el ganado que la consume rápidamente. El uso de especies arbustivas como pasto no está todavía muy extendido en muchas zonas de España, aunque es un muy buen complemento alimenticio a las especies herbáceas por su alto valor en proteínas.

Las flores son ricas en néctar y visitadas por las abejas y otros insectos polinizadores. En ocasiones, las semillas son devoradas por la larva de una mariposa nocturna de la familia de los pirálidos (Pyralidae) de la especie Ancylosis cinnamomella.


Ancylosis cinnamomella

Olmos centenarios de Villena en peligro


Una de las consecuencias de la desaparición de la OLMEDA DE LA CARRETERA DE PINOSO a sumar a las ya de por si negativas como son la desaparición de un conjunto arbóreo (refugio de fauna, sumidero de CO2, productor de oxígeno, protector del suelo, etc.) es el debilitamiento general de los olmos, probablemente centenarios, del margen de la carretera. Este debilitamiento se debe a la rotura de raíces masiva que sufrieron estos árboles al eliminar dicha olmeda, que procedía sin duda de rebrotes producidos por las raíces de estos olmos.

El debilitamiento se manifiesta por la abundancia de ramas secas que presentan las copas de estos árboles. Paralelamente a la muerte de ramas producida por el desequilibrio entre la copa y el sistema de raíces, los árboles debilitados son mas propensos al ataque de insectos que se alimentan de la parte interna de la corteza de dichas ramas (escolítidos) entre los que se encuentran algunos coleópteros del género Scolytus, insectos vectores de la enfermedad de la grafiosis (Ophiostoma novo-ulmi) al transportar las esporas de este hongo adheridas a su cuerpo de un árbol a otro extendiendo la enfermedad.

Esperemos que estos árboles consigan recuperarse de esta agresión y seguir viviendo como hasta ahora, como unos de los pocos olmos adultos, árboles singulares, que quedan en nuestro municipio. 

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Injertos

Injerto de ciruelo sobre almendro

En primer lugar quiero dejar claro lo que es un injerto. Un injerto es un tipo de reprodución vegetal asexual, es un tipo de clonación en la que podremos reproducir muchas veces las características que nos interesan, ya sea calibre del fruto, forma de la flor o color de la hoja por ejemplo. Un injerto consta de dos partes, es la unión de un pie o patrón y una variedad.

El patrón o pie de injerto proporciona las raíces y parte del tronco al nuevo espécimen. Puede ser un ejemplar procedente de semilla de la misma especie, puede haberse producido por esqueje u otros medios. En ocasiones se puede utilizar una especie diferente del mismo género o de diferente género, por ejemplo, el membrillero (Cydonia oblonga) se utiliza como patrón de níspero japonés (Eriobotrya japonica) entre otros.

El injerto propiamente dicho, la variedad, púa, o yema, ha de obtenerse de un árbol sano, vigoroso y lógicamente, que posea las características que deseamos reproducir. Hay que seleccionar ramas de un año que posean yemas de crecimiento (evitando las de flor) antes de su brotación.

Injerto recién hecho (11/03/2011)
El momento de realizar los injertos ha de coincidir con el periodo vegetativo de la planta, si lo hiciésemos demasiado pronto, la corteza no se desprendería con facilidad, el cambium no tendría actividad y por tanto, el injerto no sería viable. Si lo hacemos demasiado tarde, la variedad puede estar muy adelantada, si ya ha brotado, el injerto fallará por una excesiva evapotranspiración que hará que se seque.

Los motivos para injertar pueden ser varios, los principales motivos son para perpetuar variedades comerciales, cambiar la variedad cultivada en un lugar, conseguir que las especies que nos interesan sean más resistentes a condiciones de suelo, plagas, clima, etc.

Las técnicas de injerto son múltiples, de yema, en escudete, en "T", en púa de corona, injerto por aproximación, etc. todas estas técnicas tienen en común unas pautas muy elementales. Para que el injerto tenga éxito, tanto el patrón como la variedad deben ser compatibles, para lo cual, durante la historia, se han ido haciendo ensayos de prueba y error para conocer los mejores patrones para cada variedad y cada suelo. El patrón, siempre ha de estar ligeramente mas adelantado fenológicamente que el injerto, en algunas variedades interesa recoger las púas para injertar algún tiempo antes y conservar en la nevera para mantenerlas en parada vegetativa hasta el momento de injertar.

Formación de callo (01/05/2011)
Por último, el cambium de ambas partes ha de estar en íntimo contacto. El cambium es una capa de células activas que se encuentra bajo la corteza y es el encargado del crecimiento en grosor del tronco y las ramas, de cerrar las heridas, etc. el injerto podemos considerarlo como una herida, que al comenzar a cerrarse por parte del cambium se forma un nuevo tejido de células desordenadas para rellenar el espacio vacío conocido como callo. Es cuando el callo del patrón y el callo del injerto se fusionan cuando podemos considerar que el proceso ha sido un éxito.

Las especies que se injertan habitualmente pueden ser tanto especies leñosas como herbáceas, ornamentales, frutales o forestales.

En cuanto a especies herbáceas que se suelen injertar son las sandias sin semillas sobre calabaza, rosales ornamentales, coníferas enanas, ciruelos de hojas rojas, etc. Vides, olivos, todo tipo de frutales se suelen injertar para obtener buenas producciones más homogéneas por ser todas ellas genéticamente iguales. A nivel forestal se pueden injertar pinos piñoneros para acelerar la producción de piñones, o conseguir madera de nogal de mejor calidad.

Ciruelo sobre almendro
Callo (04/08/2011)
Injertos de esta primavera en el mes de agosto.