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Erosión


Cuando hablamos de erosión casi siempre pensamos en la que causa el agua o el viento, no solemos pararnos a pensar en la erosión que producen los organismos vivos sobre las rocas. Este tipo de procesos erosivos son fundamentales para la creación de suelos estructuradas donde se asentará la vegetación y la vida. 

El agua erosiona las rocas de diferentes formas, físicamente puede ir limando las piedras, o desplazando las partículas que al rozar entre ellas se irán rompiendo y formando diferentes granulometrías. La erosión hídrica puede producir a su vez la desaparición del suelo de una zona, arrancándolo literalmente y transportándolo hasta otra zona donde quedará sedimentado. El agua que pueda quedar en el interior de las grietas de las rocas puede congelarse y al aumentar de tamaño por el hielo, puede quebrar las rocas y fragmentarlas en trozos más pequeños, este proceso se conoce como gelifracción.


Debido a sus cualidades químicas, el agua puede disolver diferentes minerales presentes en las rocas y producir igualmente la erosión de los materiales. Al disolver las rocas se generan procesos kársticos como simas, grutas, etc.

La erosión eólica consiste en el desgaste de las rocas o la traslocación de los componentes del suelo por la acción del viento. este tipo de erosión puede producir paisajes como los campos de dunas o algunos curiosos, casi "mágicos" como es el caso de la "Ciudad encantada" o "Los Callejones" en Cuenca.

Otro tipo de erosión que no solemos tener en cuenta, pero es igualmente importante, es la erosión biológica.

Los líquenes que se establecen en las rocas contribuyen a la creación de suelo. Producen una micro-erosión sobre la piedra que favorece la meteorización de la misma. Esta actuación sobre la roca puede pasar desapercibido a simple vista, y es cuando contemplamos con atención y con ayuda de una lente lo suficientemente potente, cuando nos daremos cuenta de este lento proceso. En la foto lateral podemos ver como los líquenes quedan incrustados en la piedra que van erosionando lentamente.

Fotos:

1.- Los callejones de las Majadas en Cuenca, Erosión eólica-hídrica.

2.- Los Cabecicos de Villena, ejemplo de erosión hídrica

3.- Sierra de la Villa en Villena, ejemplo de erosión por líquenes.

Bosques de Cabañeros (I)



El Parque Nacional de Cabañeros, situado entre las provincias de Ciudad Real y Toledo, es el mejor representante de bosque mediterráneo bien conservado de toda la península.

Dentro del Parque Nacional podemos encontrar diferentes ecosistemas, siendo el más representativo el formado por quercíneas, es decir, por encinas, robles y alcornoques.

En Cabañeros podemos encontrar dos tipos de quercíneas, unas de hoja caduca o marcescente y otros de hoja perenne. En el primer grupo encontramos dos especies. El quejigo (Quercus faginea) con dos subespecies (subsp. faginea y subsp. broteroi), creciendo en cualquier tipo de suelo y El rebollo (Quercus pyrenaica), crece siempre en suelos ácidos, siendo el más exigente en humedad de todos los que encontramos. Estos robles que poseen la característica de renovar sus hojas cada año. Presentan un fenómeno conocido como marcescencia que consiste en que las hojas secas permanecen sobre el árbol largo tiempo. No se sabe muy bien cual es el fundamento de la marcescencia, especulándose con varias posibilidades, una de las teorías aboga por que se produce para que los jóvenes robles puedan competir mejor por los recursos que sus plantas vecinas, de esta forma proyectan sombra impidiendo el crecimiento de sus competidoras, y esas hojas aportarán materia orgánica siempre alrededor del individuo, reduciéndose el efecto de deriva por el viento. Otros autores creen que es una estrategia para proteger las yemas del frío, etc.

En el segundo grupo encontramos especies perennifolias, se caracterizan por sus hojas mas esclerotizadas, es decir, más duras y recubiertas de ceras que impiden la perdida de agua por las mismas reduciendo la evapotranspiración. Encontramos dos especies, el alcornoque y la encina (Quercus ilex subsp. ballota). La encina se extiende por casi toda la península formando encinares que en ocasiones se encuentran adehesados por el ser humano para aprovechar las ventajas que brinda el árbol (leña, carbón, bellotas, etc.) y a sus pies cultivar cereal o pastos. En situaciones más húmedas y siempre sobre suelos silíceos, de pH ácido, encontramos el alcornoque (Quercus suber), especie muy importante a nivel económico, ya que a los aprovechamientos de bellotas para el ganado, leña, etc., tiene una industria del corcho a sus espensas.

En lugares donde coinciden dos o más especies de robles suelen aparecer híbridos como es el caso del ejemplar que os muestro en la foto de abajo. Se trata de Q. ilex x Q. suber (Quercus morisii), un híbrido natural entre encina y alcornoque conocido como mesto. Es un árbol de mediano tamaño con características intermedias entre ambos progenitores. Su porte es casi idéntico al de la encina, pero sus hojas son de mayor tamaño y presentan el margen casi entero, aunque a menudo es dentado recordando más a la encina, pero están abarquilladas como las del alcornoque. Otra característica es la alta suberización de la corteza, formando corcho como el alcornoque, pero siempre en menor cantidad, siendo la corteza más delgada.


Parque Nacional de Monfragüe



En Monfragüe encontramos la más extensa y mejor conservada mancha de monte mediterráneo a nivel mundial, rodeado de sierras pobladas con encinares, bosque y matorral mediterráneo, y salpicadas de roquedos, y arroyos. Todo ello permite la existencia de una rica y variada vida vegetal y animal.

Existen vestigios de la ocupación humana de estos terrenos desde épocas prehistóricas que han ido configurando la estructura del paisaje a lo largo de la historia, pero en los años 1960-70 se producen en Monfragüe dos hechos que alteraron el medio casi tanto como lo realizado por todas las civilizaciones anteriores: Se construyen las presas de Torrejón y Alcántara, con la desaparición de todas sus riberas y se repueblan grandes zonas con eucaliptos y pinos, aterrazando las laderas de las sierras y eliminando la vegetación autóctona.

Por fin, y tras múltiples controversias, en 1979 es declarado Parque Natural y posteriormente, pasaría a ser Parque Nacional en 2007.

Este parque se encuentra situado en Extremadura, en el norte de la provincia de Cáceres, entre las poblaciones de Plasencia, Cáceres y Trujillo, en la confluencia de los ríos Tajo y Tiétar.



El parque es un ejemplo claro del ecosistema mediterráneo. Cuenta con cuatro "sub-ecosistemas" principalmente.

Ecosistema de Roquedo

Los roquedos en Monfragüe están formados por grandes farallones cuarcíticos –de gran valor paisajístico- resultado de los plegamientos orogénicos y la posterior erosión a la que resistió las cuarcitas frente a las pizarras más blandas.

Las rocas se encuentran en gran parte cubiertas por líquenes y plantas rupícolas y fisurícolas, y prácticamente exentos de vegetación leñosa a excepción de algunos enebros (Juniperus oxycedrus) o cambroños (Adenocarpus hispanicus subp. argyrophyllus) Las aves encuentran en ellos un lugar idóneo para nidificar, ya que disfrutan aquí de la seguridad que les ofrece las inexpugnables paredes verticales, aisladas aún más por las aguas de los ríos. En ellos anidan especies como la cigüeña negra (Ciconia nigra), buho real (Bubo bubo), águila real (Aquila chrysaetos), alimoche (Neophron pernocterus) y grandes colonias de buitre leonado (Gyps fulvus).

Ecosistema de Ribera

Los bosques de ribera de los dos ríos principales se encuentran muy deterioradas, especialmente las del Tajo y en menos medida las del Tiétar, debido a los pantanos que impiden la consolidación de un bosque de ribera.

Es en los riachuelos donde mejores muestras de este ecosistema podemos encontrar. Estos bosques de ribera están constituidos por formaciones de Aliseda-Fresneda, siendo aliso (Alnus glutinosa) y fresno de hoja estrecha (Fraxinus angustifolia) sus especies dominantes. Como especies acompañantes encontramos arces (Acer monspessulanum), majuelos (Crataegus monogyna), zarzas, rosales, sauces, tamujos (Securinega tinctoria) y vides silvestres (Vitis vinifera subsp. sylvestris), como plantas acompañantes.

En el medio acuático las especies más interesantes son la nutria (Lutra lutra), único mamífero acuático en Monfragüe, y la cigüeña negra (Ciconia nigra) que se alimenta en las aguas someras. Entre las aves también encontramos al martín pescador (Alcedo athis), a las garzas reales (Ardea cinerea) o imperiales (Ardea purpurea) y en invierno a numerosas anátidas. Es abundante el galápago leproso (Mauremys leprosa) y podemos encontrar –aunque muy escaso- al europeo (Emys orbicularis), anfibios como la salamandra común, gallipato, tritón ibérico, sapo corredor, sapo de espuelas, sapillo pintojo, sapo partero ibérico, rana pasilarga, ranita de San Antón y ranita ibérica. En ese mismo medio no es complicado encontrar ejemplares de barbo, comiza, boga, cachuelo, colmilleja, anguila, carpa, pez gato, pez sol y lucio.

Ecosistema de matorral y bosque mediterráneo

Las formaciones de monte mediterráneo están situadas en las zonas más abruptas, ya que el resto han sido transformadas en dehesas para realizar diferentes aprovechamientos.

La composición florística varía significativamente de la solana a la umbría. En las exposiciones de solana, abundan las formaciones de carrascas (Quercus ilex subsp. ballota) acompañadas por acebuche (Olea europaea subsp. sylvestris) y en menor medida por alcornoques (Quercus suber) y piruétanos (Pyrus borgaeana). El estrato arbustivo y el matorral de sustitución están formados por jara pringosa (Cistus ladanifer), retamas (Retama sphaerocarpa), labiérnago (Phillirea angustifolia) y cantuesos (Lavandula stoechas).

Existen zonas de pinares de carrasco, piñonero y rodeno (Pinus halepensis, P. pinea y P. pinaster), restos de antiguas repoblaciones realizadas por el antiguo ICONA.

Las umbrías están dominadas por alcornocales, apareciendo también formaciones de quejigos (Quercus faginea) de las subespecies broteroi y faginea, y matorrales de sustitución dominados por brezos (Erica arborea y E. australis), madroños (Arbutus unedo), mirtos (Myrtus communis), cornicabras (Pistacia terebinthus) y durillos (Viburnum tinus) entre otros.

Las copas de los árboles, constituyen un lugar idóneo para que aves como el águila imperial (Aquila adalberti), el buitre negro (Aegypius monachus), el águila calzada (Hieraaetus pennatus) o el águila culebrera (Circaetus gallicus) instalen sus nidos. También constituyen el lugar idóneo para reproducirse y hacer sus capturas en vuelo de azor (Accipiter gentilis) o el gavilán (Accipiter nisus) Entre los mamíferos que habitan entre las espesuras está la gineta (Genetta genetta), el gato montés (Felis silvestris), el jabalí (Sus scrofa), el zorro (Vulpes vulpes) o el meloncillo (Herpetes ichneumon).

Ecosistema de dehesa

Se trata de formaciones adehesadas de carrascas o alcornoques. Son ecosistemas artificiales en los que se ha eliminado el matorral y se han respetado algunos árboles. De las dehesas se han obtenido muchos productos de los que se puede destacar la leña y carbon vegetal, el corcho, los pastos, bellotas para el ganado, caza, etc. Además constituye el hábitat de una gran diversidad de fauna y flora, por ejemplo: en el pastizal se llegan a encontrar hasta 40 especies distintas herbáceas por m²; entre los reptiles destaca el lagarto ocelado (Lacerta lepida) que encuentra aquí un lugar idóneo por sus requerimientos caloríficos; entre las rapaces destaca el bello elanio azul (Elanus caeruleus) y entre los mamíferos tenemos al lirón careto (Elyomis quercinus), a garduñas (Martes foina) y comadrejas (Mustela nivalis).

Las dehesas de Monfragüe tienen al mismo tiempo una gran diversidad biológica, sirviendo de área de alimentación de muchas de las especies que nidifican o se refugian en el bosque y en los roquedos de Monfragüe. Por ejemplo, las aves carroñeras; alimoches (Neophron pernocterus) y buitres (Gyps fulvus y Aegypius monachus) obtienen su mayor alimento de las carroñas provenientes del ganado (vacas, cerdos, ovejas y cabras) criado en la dehesa, junto a las provenientes de la caza mayor como ciervos (Cervus elaphus) y jabalíes (Sus scrofa) que también suplementan su alimentación en la dehesa; otro ejemplo importante es el del águila imperial (Aquila adalberti) que tiene como base alimenticia el conejo (Oryctolagus cuniculus) que encuentran un hábitat idóneo en la dehesa.


Termales de Montanejos



No es necesario entrar al balneario del municipio castellonense de Montanejos para disfrutar de sus aguas termales. Los amantes de la naturaleza opinareis como yo, que mola más un baño al aire libre por muy bien que te puedan tratar en el balneario.

La temperatura del agua de esta poza del río Mijares, de gran tamaño, se mantiene constante a lo largo del año, concretamente a 25ºC, por lo que sin estar demasiado caliente, es agradable el baño tanto en invierno como en verano, aunque un servidor prefiera sumergirse en estas aguas durante el invierno, especialmente si fuera hay nieve, para aumentar más el contraste, mientras disfrutamos del vuelo de los martines pescadores. En verano se vuelve un tanto masificado de gente ya que hace las funciones de playa de esta localidad de interior.

Estas aguas no solo son famosas por ser mineromedicinales, también lo son por contener además de otras especies de peces, desde 1997 hay constancia de la presencia de una población al parecer estable de Gupi (Poecilia reticulata) un pez tropical, originario de Suramerica, muy utilizado como pez de acuario y para el control de las poblaciones de mosquitos en otros países, y que de alguna manera llegó a este lugar y ha conseguido reproducirse, siendo la única población conocida de esta especie de la España peninsular.

La balsa de la Dehesa ayer y hoy

Enclavada en la Sierra de Espadán, podemos encontrar un rincón que destaca por su geología, su historia y su biodiversidad, se conoce como La Dehesa de Soneja y fue declarada Paraje Natural Municipal en Noviembre de 2002.

La vegetación está compuesta por alcornoques y pinares de repoblación de pinos piñoneros y rodenos, y cuyo punto de máximo interés es una laguna endorréica conocida como Balsa de la Dehesa. Esta balsa está incluida en el Catálogo de Zonas Húmedas de la Comunidad Valenciana desde el año 2002, dentro de la categoría de lagunas y humedales de interior.

Sus aguas son dulces y de pH ácido y presentan abundante vegetación. Entre la fauna que podemos encontrar en este espacio, pueden encontrarse citas sobre la presencia del sapo de espuelas (Pelobates cultripes) y el gallipato (Pleurodeles waltl), ambas consideradas como especies vulnerables por el Catálogo Valenciano de Especies Amenazadas. En el tema botánico hay que destacar la presencia de Marsilea strigosa y de Polygonum amphibium.

La laguna se sitúa sobro areniscas triásicas muy compactas, por debajo de las cuales se desarrollan margas arcillosas que impermeabilizan el suelo. La depresión del terreno se debe a la erosión de las zonas menos resistentes de margas que dio lugar a la formación de dolinas, estas se llenaron de agua por la escorrentía de las lluvias.

Dependiendo de la pluviometría anual, la balsa puede contener agua todo el año, o bien, desecarse en verano como ha ocurrido este año, este suceso ofrece una visión muy contrastada a como podíamos encontrarla el año pasado por estas fechas.

Junio de 2008


Junio de 2009

Calderones


En la zona mediterránea donde tan escasos son los puntos de agua para la cría de los anfibios, una de las alternativas que les ofrece la naturaleza son los calderones, unas formaciones cóncavas en la roca madre que aflora en nuestras montañas. Éstos calderones se forman por la disolución de la roca caliza y quedan al descubierto debido a la erosión y a la pérdida de suelo en determinadas laderas, y que en periodos de lluvias pueden almacenar agua en su interior.

Antaño, los calderones se limpiaban y se mantenían libres de tierra, plantas y suciedad que pudieran contaminar el agua recogida de la lluvia para disponer de una reserva de agua en el monte, principalmente para su uso en agricultura.

El despoblamiento de las montañas y las transformaciones agrícolas han ocasionado que éstos calderones dejen de tener la utilidad y la importancia de otros tiempos.

Iniciativas como la llevada a cabo por el Área de Medio Ambiente de Pinoso de limpiar éstos calderones en diferentes parajes de su Término Municipal, son interesantes, ya que se crean una serie de puntos de agua temporales, que coinciden además con la época de reproducción de los anfibios y así contribuir a su supervivencia.

Fotografías: la del inicio es un calderón situado en la Sierra de Salinas, en la otra foto vemos a las crías del sapo corredor (Bufo calamita) listas para abandonar el medio acuático, también en la misma zona.