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Tarais, tarajes, tamariscos...

Tamarix canariensis

Los tarais, tarays, tarajes, tamarices, tamarix, tamariscos, tamarindos, etc... son unos arbustos o arbolillos del género Tamarix. Se caracterizan por sus hojas en forma de escama que hace que se asemejen a ramillas de ciprés, muy finas, dándole un aspecto general muy ligero. Estas ramillas son caducas y se desprenden en otoño tomando, en algunas especies, un color amarillo similar al oro viejo. Florecen en primavera-verano, siendo su floración muy llamativa con inflorescencias blancas o rosadas que le dan a la planta un aspecto muy singular y ornamental.

Tamarix parviflora
Se trata de especies típicas de las zonas bajas de los bosques de ribera, terrenos inundables, ramblas, humedales y marismas. Los tamariscos tienen la capacidad de excretar la sal del suelo o el agua de riego que sería tóxica para la mayoría de plantas, a través de unas glándulas especializadas de sus hojas, esta característica, no solo les permite colonizar zonas de saladar, sino que también es una técnica de estas plantas para reducir la competencia de otras especies allá donde viven, ya que la sal que excretan por las hojas, al caer, pueden aumentar la salinidad del suelo a su alrededor, creando una salinidad en el suelo que otras plantas competidoras no pueden resistir. Pueden vivir también en cualquier terreno que conserve algo de humedad en el subsuelo. Puede formar bosquetes en los que es el taray la especie dominante conocidos como tarayales o tarajales o compartir su hábitat con adelfas, sauces y olmos principalmente.

Desde el punto de vista botánico, podemos dividir los tarais en dos grupos dependiendo del número de pétalos y estambres que puede ser de 4 o de 5, o bien por el color de la flor, que puede ser blanca o rosada.

Se reproducen naturalmente por semillas que son plumosas y fácilmente transportadas por el viento. También pueden multiplicarse vegetativamente mediante esquejes leñosos que enraízan con relativa facilidad.

Tarais de flor pentámera (5 pétalos y sépalos)

Tamarix africana cuyo nombre vernáculo es taraje negro o tartajal. Florece en marzo-abril y de nuevo en verano. Sus ramas son negras y es glabro, es decir, sin pelos, salvo en el raques de la flor. Sus inflorescencias miden entre 3 y 7 centímetros. Lo encontramos en Cataluña, Levante, Valle del Ebro, Baleares y Canarias.

Tamarix africana


Tamarix gallica es el tarai mas común de todos los que podemos encontrar en Europa, se le conoce como taray francés, europeo o taraje blanco. Florece de mayo a julio en ramas del año con inflorescencias entre 10 y 50 mm. Sus ramas son purpúreas o pardas, con algunas glándulas de sal. Es la especie que alcanza mayor tamaño, siendo relativamente frecuentes los ejemplares de hasta 10 metros de altura. Se distribuye por parte de Europa occidental, casi toda la península y Baleares.

Tamarix canariensis
Tamarix canariensis conocido como taraje rojo, florece de abril a julio en ramas del año, siendo sus inflorescencias de 10 a 40 mm. Esta especie posee abundantes glándulas de excreción de sal. Lo encontramos en el Levante, Cataluña, cuencas del Tajo y del Ebro, Baleares y Canarias. Destacan los bosques de esta especie en el Parque Nacional de Tablas de Daimiel.

T. mascatensis se distribuye por el Sur peninsular. Es un arbusto totalmente glabro con ramas rojizas. Sus inflorescencias miden entre 10 y 30 mm.



Tarais de flor tetramera (4 pétalos y sépalos)

Tamarix boveana llamado tamariz royo es posiblemente el de flores más ornamentales, también es de las especies más escasas y el más resistente a la salinidad. Florece de abril a junio, Sus flores son tetrámeras y a veces mezcladas con flores pentámeras. Las inflorescencias miden entre 4 y 8 centímetros, se sitúan en ramas de años anteriores. Es una especie totalmente glabra y sus ramas son pardo-rojizas. Su distribución es reducida, limitándose a Almería, Murcia, Alicante, Baleares y Norte de África.

Tamarix dalmatica es endémico de la provincia de Alicante y Murcia. En su aspecto general recuerda mucho a T. boveana, pero sus inflorescencias son más cortas y redondeadas. Sus flores son tetrámeras y a veces mezcladas con flores pentámeras, floreciendo en ramas de años anteriores.

Tamarix dalmatica


Tamarix parviflora es una especie originaria del sur-este de Europa y Norte de África, se cultiva como ornamental y aparece asilvestrada en muchos lugares. Sus inflorescencias miden entre 10 y 40 milímetros desarrollándose en ramas de años anteriores. En ocasiones puede ser un peligro por competir por el hábitat con las especies autóctonas.

T. boveana - frutos
Todas estas especies son muy apropiadas para su uso como ornamental (en forma de arbusto o arbolillo, de porte libre, recortado en forma de seto o podado con la técnica de "cabezas de gato" como pueden verse en algunas playas del Pais Vasco) es apropiado tanto para la jardinería convencional como para la xerojardinería, basada en la utilización de plantas autóctonas y otras de bajo requerimiento hídrico, un tipo de jardinería al que deberíamos converger tanto en jardines públicos como privados. Son asimismo especies muy útiles que deben incluirse en proyectos de restauración paisajística, medianas o márgenes de carreteras, fijación de taludes, etc.

La madera de taray es de buena calidad para pequeños utensilios y buena como combustible. Los tarais son especies resistentes a las talas y al fuego, rebrotando profusamente del tronco, cepa o raíz. Al rebrotar de esta forma se producen numerosas ramas finas bastante largas que pueden aprovecharse para trabajos de cestería o para crear pantallas vegetales tipo cañizo.

En Villena podemos encontrar las diferentes especies de Tamarix sp. descritas en este artículo, salvo tal vez T. gallica y T. mascatensis, muy distribuídas, destacando por su abundancia y variedad en cuanto a especies diferentes puntos como son la casa Zúñiga y zona de confluencia del cauce del Río Vinalopó y Acequia del Rey, Los Cabecicos, destacando la laguna y una zona encharcable detrás de la depuradora, y las zonas del saladar próximas al Salero Viejo.

Tamarix boveana

La dignidad de los árboles


Vamos a hacer un pequeño análisis de la poda que se realiza a los árboles de Villena, este será el primero de varios artículos sobre el tema, aunque ya se trataron en su momento las mutilaciones en el Paseo Chapí y el eucalipto de la estación. 

Vemos despojando de su dignidad a un árbol tan emblemático y majestuoso como es la encina. Una especie mediterránea por excelencia que se caracteriza por su copa amplia, extendida en forma de parasol. Son árboles de tamaño grande, más adecuados para un parque que para una alineación, aun así, la Calle de la Virgen es bastante amplia para albergar árboles de verdad como ya lo hizo en su día, cuando contaba con grandes ejemplares de melias, negundos, sóforas y olmos de bola (Ulmus 'Umbraculifera'). Esta poda en forma de cono o pirulí se viene realizando desde el 2007, cuando los árboles habían formado una buena copa y era momento de realizarles una poda de formación, elevando la copa un poco, se realizó lo contrario, reducir la copa hasta unos límites que rozan el ridículo, hay que decir que varios de estos árboles murieron como era de esperar, y no solo se podaron así las carrascas, sino también varios arces de montpellier que hay en dicha calle.

Otra variante que vemos a la poda en "pirulí" es la poda en "chupa-chups" de los aligustres de la Avda de la Constitución, son árboles de juguete que aparte de no poder producir sombra ni crecer mucho más de lo que lo haría un bonsai hay que unir el hecho que su mini-copa al ser tan baja resta espacio llegando a molestar a la hora de pasar junto a ellos.

La topiaria puede ser un autentico arte, no hay más que ver muchos jardines históricos, jardines francese, italianos, etc... no obstante, es demasiado frecuente que se utilice este tipo de poda totalmente fuera de contexto, utilizando especies inadecuadas, realizada en épocas indebidas o con técnicas erróneas.

Otra de las prácticas frecuentes en nuestras ciudades es la de podar los árboles caducifolios en el mejor de los casos, aunque en ocasiones estas atrocidades se practican sobre aligustres u otras especies de hoja perenne, podados como si de un viñedo se tratase. Sin criterio, ahora los podo en largo, luego en corto, luego modifico la estructura, ahora un desmoche, luego ya veremos... 

Este tipo de "poda" trata de imitar la técnica denominada poda en cabezas de gato, con una salvedad, para las cabezas de gato, lo primordial es la formación de una estructura sólida y bien equilibrada de ramas antes de meter la tijera, otro apunte sobre esta técnica es que nunca utiliza la motosierra, ya que las reservas del árbol se almacenan en los engrosamientos de las ramas, entonces no tiene sentido dar grandes cortes pues ademas del grave riesgo de pudrición de la madera, el árbol queda excesivamente debilitado.

Hay que reconocer que en ocasiones, cuando se efectúan con un cierto criterio, este tipo de podas puede llegar a ser muy ornamental, cumpliendo su objetivo de dar sombra, de ser un árbol. Podemos verlo en la foto inferior, se trata de un Platanus x hispanica de un municipio de Palencia.

Tenemos derecho a que los árboles que crecen en nuestras calles y jardines sean tratados con un mínimo de respeto y las actuaciones que se hagan sobre ellos tengan un fundamento, pues desmoches, terciados, y otros métodos de poda son prácticas que deberían ser inconcebibles hoy en día ya que en el mercado existen muy buenos profesionales de la arboricultura, con una formación al respecto y ganas de hacer bien su trabajo.


Plantas de jardín


Tan importante como la realización de un buen diseño de jardín, ha de ser practico, bien estructurado, con los espacios bien definidos, atractivo, que invite a pasear o a descansar en el, tanto o más importante que todo esto es la correcta elección de los elementos vegetales.

Es labor del paisajista la elección de las plantas que quiere utilizar, para delimitar estancias, acompañar a elementos no vegetales o para ser protagonistas por si mismas. 

Para una buena elección es necesario conocer diferentes parámetros que son importantes a la hora de decantarse por una u otra especie. El tipo de suelo es muy importante, tanto el pH como la textura, pues por poner un ejemplo, un castaño (Castanea sativa) dificilmente podra desarrollarse en un suelo calcáreo, ya que necesita un pH ácido, o un pino piñonero sobre suelo arcilloso, ya que esta especie necesita suelos que drenen bien. Los problemas de suelo pueden no ser un gran problema, ya que casi siempre tienen solución pues si nos encaprichamos por una especie que no soporta el suelo que tenemos podemos modificar las propiedades físico-químicas de nuestro suelo aportando enmiendas orgánicas, minerales o químicas, o injertando las variedades seleccionadas sobre patrones resistentes.

El clima es un factor más difícil de controlar y si bien podemos plantar nuestros árboles bajo condiciones controladas de un invernadero, es una solución poco factible dentro de un jardín y debemos seleccionar nuestras plantas siempre para que sean resistentes tanto al frío como al calor o la sequedad ambiental, el arce negundo (Acer negundo) tan extendido en ciudades como Valencia, antes del pleno verano se aprecian con sus hojas resecas y medio defoliados dando un aspecto poco estético, viendo esto es evidente darse cuenta que el arce negundo necesita atmósferas mas húmedas sin vientos secos, como las que tienen los bosques de ribera estadounidenses de los que procede. Si tenemos en cuenta que por detrás de naranjos amargos con todos los problemas fitosanitarios que poseen y plátanos de sombra que quedan defoliados enseguida por el hongo del oídio (Microsphaera platani), o la importación de palmeras portadoras del picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus) denotan una muy cuestionable gestión del arbolado público.

La resistencia al frío a veces puede ser relativa, y plantas como algunas palmeras, falsas pimientas, etc. pueden soportar heladas ligeras, pero con un coste muy alto para la planta. En muchos casos la respuesta al frío consiste en volverse "caducifolio facultativo", es decir una planta perenne pierde sus hojas como respuesta a la helada, el problema está en que una planta de hoja caduca antes de desnudar sus ramas reabsorbe buena parte de los nutrientes que acumulaba en las hojas y en el caso de una planta que se hiela todos estos nutrientes se pierden. Otras simplemente mantienen sus hojas muertas sobre el tallo creando un efecto muy antiestético. Cuando la helada es más seria, se produce la muerte parcial o total de la parte aérea de la planta, siendo necesaria luego una poda de limpieza o la tala del árbol si este no consigue rebrotar. 

A veces nos empeñamos en realizar composiciones botánicas muy interesantes para un clima costero en municipios donde son frecuentes las heladas, también a modo de ejemplo, otro caso real como son algunas plantaciones que se han hecho en Villena, una ciudad del interior de Alicante donde es frecuente registrar temperaturas de 8, 9 o más grados bajo cero, palmeras que se hielan en rotondas y jardines, Brachychiton populneum que murieron casi hasta el suelo y rebrotaron en el polígono industrial, Ficus nitida y Jacaranda mimosifolia que murieron el primer año de inauguración del centro médico de especialidades o la penúltima, que seguro que vendrán más, una alineación de naranjo amargo en el tercer instituto (Foto principal).

Este tipo de plantaciones tan desafortunadas da que pensar, si realmente alguien se dedica a hacer proyectos serios para las administraciones o todo es un corta y pega de otros sitios en los que los errores se arrastran desde el proyectista al ejecutor de la obra pasando por quien encarga la obra o el que vende las plantas.


Madroño



Tal vez el bosque mediterráneo no sea tan rico en frutos comestibles como pueda ser el atlántico o el pirenaico, con fresas, grosellas, arándanos, etc. pero esto no significa que no tengamos ninguno.

Una de las golosinas que nos ofrece el bosque mediterráneo, además de las moras de la zarza, o las endrinas, es el fruto del madroño.

El madroño (Arbutus unedo) es un arbusto o arbolillo, de la familia de las ericáceas, y por tanto pariente de brezos, arándanos y rododendros. Sus hojas son perennes, brillantes, de aspecto lauroide (similar al laurel) lo que denota su origen, relíctico de épocas de clima más cercano al tropical. Sus flores en forma de campanilla están agrupadas en racimos, son blancas pero con el frío pueden adoptar colores rosáceos. Su época de floración coincide con la de maduración de los frutos del año anterior, desde el otoño hasta principios de invierno. Sus frutos son bayas, de color rojizo o anaranjado, de sabor dulce y agradable cuando están maduras.

Es una especie típica de los encinares y los alcornocales, o de los matorrales que resultan de su degradación.

Además de los usos que se le pueden dar a sus frutos, ya sea crudos, macerados para hacer licor o transformados en ricas mermeladas, el madroño ha tenido diferentes usos, siendo por ello una planta importante en el pasado.

Del madroño se extraía un carbón vegetal de pequeño tamaño conocido como breña, que era empleado sobre todo para las fraguas, también se empleaba la leña para la cocina, las hojas y corteza, ricas en taninos para el curtido de cueros y también como medicinal, diurético o como astringente contra las diarreas.

Otro uso que cabe mencionar era el que hacía uso de sus ramas para la construcción, del mismo modo que se ha venido empleando la caña para los tejados. Las ramas empleadas para este fin se conocen como “ripio”.

Se trata de una especie que está teniendo una gran importancia dentro del mundo de la jardinería, que por otra parte no se prodiga mucho en el uso de plantas autóctonas.

Uno de los madroños más importantes de toda España se encuentra en Villena, muy cerca de mi jardín natural. Se trata de un ejemplar aislado dentro de un campo de olivos, con unas dimensiones nada despreciables, más de 7 metros de altura y 12 metros de diámetro de copa. Presenta tres troncos, con un perímetro total de 2,5 metros, al parecer, el tronco principal fue alcanzado por un rayo en el pasado. Con una edad estimada de mas de 200 años, es el más viejo y grande de la Comunidad Valenciana.



Cinamomo



El cinamomo (Melia azedarach), conocido en otras localidades como melia o árbol del paraiso, es originario del Himalaya, y ha sido ampliamente difundido como árbol ornamental y de sombra en muchos países de clima templado.

Se trata de un árbol caducifolio que rara vez supera los 15 metros de altura. Suele presentar un tronco relativamente corto y recto y su copa tiene forma aparasolada con ramas muchas veces retorcidas que puede llegar a ser muy amplia.

Su madera resistente y muy ligera debido a su elevada porosidad, es utilizada para la elaboración de pasta de papel, contrachapados, muebles y cajas de puros. También de emplea como leña y para hacer carbón vegetal.

Tiene usos en medicina natural, pero solo bajo estricto control médico por su alta toxicidad. Esta toxicidad, especialmente destacable en sus frutos, lo convierte en una especie a tener en cuenta para obtener insecticidas para el control biológico de plagas. Dicha toxicidad no parece afectarle a otra especie exótica de nuestras ciudades, me refiero a la cotorra argentina (Myiopsitta monachus), como se aprecia en esta fotografía tomada en Valencia.

De sus frutos, decir que se usan en artesanía, de ellos también se extrae además un aceite combustible y es un buen árbol ornamental, cultivado principalmente como árbol viario en muchas ciudades. Este hecho está haciendo que en algunas localidades pueda llegar a asilvestrarse.

Este árbol es muy vistoso durante las cuatro estaciones del año. En primavera, nos obsequia con un sinfín de aromáticas florerillas de color morado, en verano, sus delicadas hojas filtran los rayos de sol creando un juego de luces y sombras, en otoño, todo el follaje se viste de dorado iluminando la copa para en unos pocos días dejar paso al invierno y disfrutar de sus ramas engalanadas de sus llamativos frutos.

Adelfilla


La adelfilla o Bupleurum fruticosum, un arbusto perennifolio que pertenece a la familia de las umbelíferas, familia a la que pertenecen plantas aromáticas conocidas por todos como el hinojo, el anís o el perejil, y otras venenosas como la cicuta.

Esta planta se cría en suelos principalmente calcáreos, prefiriendo zonas ligeramente resguardadas como fondos de barrancos, márgenes de cultivos, etc, sitios en general donde puede obtener algo más de humedad edáfica.

Este arbusto alcanza hasta dos metros de altura y destaca por su floración de color amarillo que es muy notable en verano. Las inflorescencias son umbelas que contienen multitud de diminutas flores que posteriormente se convertirán en frutos de color negro.

Se trata de una especie con muchas posibilidades en xerojardinería por su rusticidad y su valor ornamental, de hecho, ya se cultiva en algunas regiones.

Diospyros virginiana

El caqui de Virginia, es un árbol originario de los Estados Unidos. Puede sobrepasar los 20 metros de altura y los 100 años de edad. En su área de distribución suele formar bosques acompañado de otras especies arbóreas como pueden ser: olmos americanos (Ulmus crassifolia), arces de azúcar (Acer saccharum), el árbol de los tulipanes (Liriodendron tulipifera) o la especie tan extendida en jardinería y arbolado viario, el arce negundo, del que ya hablaré en otro momento, ya que en cultivo suele presentar diversos problemas de enfermedades y plagas, así como diversas fisiopatías.

El caqui de Virginia se cultiva extensamente por su uso como patrón de injerto para el cultivo del kaki (Diospyros kaki) para la obtención del fruto. El cultivo masivo de esta especie empieza a hacer frecuente que en antiguas parcelas de kaki que se abandonaron, están empezando a rebrotar los patrones, asilvestrándose y formando verdaderos bosquetes. Este hecho ocurre mucho por ejemplo en la comarca castellonense del Alto Palancia donde ya forma parte del paisaje rural.

En mi opinión es uno de los árboles ornamentales más hermosos y rústicos que podemos cultivar en la península, sin embargo, se encuentra muy infravalorado. Es difícil de encontrar fuera de jardines botánicos o escapados de los cultivos, y es raro encontrarlo en el comercio.

Éste árbol posee además de unos frutos comestibles, una madera de buena calidad apreciada en ebanistería, se suele aprovechar solamente la albura, de color claro y veteado fino, se requiere de árboles muy viejos para aprovechar el duramen que en ocasiones es oscuro, muy similar a la madera de ébano, no en vano pertenecen de la misma familia.

Otras características de este árbol como su extremada resistencia a la sequía, a los suelos pobres, al frío y al calor, su estructura elegante que no necesita podas de formación, ya que es el mismo ejemplar el que se autopoda hasta que logra su porte característico, sus frutos y su valor ornamental, hacen muy interesante el cultivo de éste árbol tanto en jardines privados como públicos.

El aspecto que más destaca de ésta especie es sin duda su espectacular cromatismo otoñal, con tintes naranjas, rojos, granates, etc. Tonos que se producen sin necesidad del frío que necesitan otras especies para manifestarse. Es una especie de brotación bastante tardía para proteger sus brotes de las heladas tardías, esta característica es interesante desde nuestro punto de vista, ya que dejará pasar bastante sol al jardín al principio de la primavera cuando todavía las temperaturas no son muy altas, de esta forma, los rayos de sol podrán ser aprovechados por plantas herbáceas o arbustivas plantadas como sotobosque. Durante el verano, el follaje es verde lustroso con tonos bronceados en las hojas todavía tiernas. Por último destacar la corteza de los ejemplares viejos, con un ritidoma muy marcado formando escamas que recuerdan en cierto modo a un caparazón de tortuga.

Plantas invasoras

Son muchas las plantas exóticas que cultivamos en nuestros jardines desde la antigüedad. La mayoría de ellas se caracterizan por poseer hojas carnosas o de gran tamaño, flores llamativas, etc. otras se han cultivado por resultar plantas útiles para nosotros, muchas de las frutas y hortalizas que cultivamos y consumimos son originarias de otros países.

Las plantas exóticas han tenido y tienen mucha presencia en nuestros jardines, nuestros huertos e incluso en nuestros bosques para la producción de madera u otros derivados.

El problema de estas plantas se produce cuando se escapan del cultivo controlado y aparecen en otras zonas que no nos interesan, en ocasiones en espacios naturales de gran valor medioambiental por su biodiversidad. Es en este momento cuando una planta alóctona se puede convertir en planta invasora, ya que puede desplazar a la flora autóctona por tener un crecimiento más rápido y en ocasiones también por producir unas sustancias llamadas alelopáticas que impiden la germinación y el crecimiento de otras plantas bajo su sombra como ocurre con algunos árboles como ailantos o eucaliptos.

Las zonas más sensibles a la infestación por plantas invasoras suelen ser las zonas húmedas, tanto ríos como marjales, ya que en estos lugares el agua no suele ser el factor limitante del crecimiento y plantas como el jacinto de agua, el helecho de agua o algunas plantas trepadoras que pueden afectar a la vegetación original proyectando sombra sobre ellas e impidiendo su desarrollo o simplemente ocupando su espacio como ocurre con acacias (Robinia pseudoacacia) o ailantos (Ailanthus altissima) en los bosques de ribera.

Otras zonas delicadas son las dunas y las maquias litorales donde suelen aparecer plantas suculentas como agaves o piteras, aloes, yucas o diversos cactus que provienen todas ellas de zonas desérticas o semidesérticas y por tanto están mejor preparadas para resistir la sequía y desplazan la flora autóctona.

La propagación de las plantas invasoras puede comenzar simplemente por la diseminación de sus semillas por el viento, las aves o arrastradas por el agua de lluvia, pero en demasiadas ocasiones se produce por el abandono descontrolado de restos de poda que contienen semillas o que son capaces de enraizar en el suelo.

No todas las plantas exóticas que aparecen en la naturaleza se consideran plantas invasoras, aunque sería muy adecuado realizar un seguimiento de éstas especies cada día más cultivadas y que con mayor frecuencia aparecen asilvestradas, por citar algunas, el árbol de las pagodas (Koelreuteria paniculata), el olmo siberiano (Ulmus pumila) o la morera de papel (Broussonetia papyrifera), la morera blanca o el plátano de sombra.

Fotos: (1. Ailanthus altissima; 2. Carpobrotus edulis; 3. Yucca aloifolia)

Ventajas del no laboreo


Existen discrepancias sobre la conveniencia o no del uso de éstas técnicas de cultivo. El no laboreo consiste como su propio nombre indica en no realizar labores al suelo, es decir, no se labra.

Las plantas adventicias están consideradas por muchos agricultores como verdaderos enemigos de sus cultivos, ya que aseguran que éstas "malas hierbas" compiten en agua y nutrientes con sus plantas cultivadas, igualmente arraigado está el hecho de que una parcela para estar cuidada debe estar arada y libre de todas hierbas que no procedan.

Para empezar, debemos cuestionar el hecho de considerar malas hierbas a todas las plantas que no nos aportan beneficio económico directamente, y por extensión, pensar que estas plantas son malas para el cultivo. No tenemos más que observar la naturaleza, en un bosque hay plantas arbustivas y herbáceas debajo de los árboles, y cada planta tiene su función.

En un cultivo leñoso, las plantas adventicias (o herbáceas cultivadas) bajo los árboles puede aportar una serie de ventajas que sería interesante considerar. para empezar, esta cubierta vegetal protege el suelo de la erosión al retenerlo con sus raíces y amortiguar las gotas de lluvia con sus hojas, evitando salpicaduras de barro que pueden contener esporas de hongos que causan problemas en la fruta, por ejemplo en los cítricos, el agua resvala lentamente y se favorece la infiltración, a su vez, la hierba sirve de zona de condensación del rocío favoreciéndose enormemente lo que se conoce como "precipitación horizontal". Al mismo tiempo, las plantas herbáceas proporcionan sombra al suelo reduciendo la evaporación. En invierno, reducen el impacto de las heladas en el suelo y por consiguiente en las raíces de otras plantas.

En la región mediterránea en la que nos encontramos, la mayoría de las plantas herbáceas que podemos encontrar en nuestros cultivos leñosos son estacionales, desarrollándose en periodos lluviosos y muriendo en verano, con lo se reduce el posible problema de la competencia por el agua, es obvio, al estar muertas no consumen nada, y siguen proporcionando sombra al suelo manteniéndolo más fresco. Éstas plantas muertas están aportando materia orgánica al suelo constantemente, contribuyendo a mejorar la estructura del suelo.

A las ventajas anteriores hay que añadir que al eliminar las labores, se reduce el gasto económico de las mismas y se reducen las emisiones de dióxido de carbono y otros gases que se producen por la combustión del gasóleo.

Desde hace dos años, se viene siguiendo el sistema de no laboreo en la parte de olivar de mi jardín natural (mas tiempo en el reto del jardín). Los beneficios han sido casi inmediatos en cuanto al tema de la erosión, también he podido observar que los olivos resisten mejor la sequía y permanecen más vigorosos que en parcelas colindantes, también de secano y que practican las técnicas convencionales. La biodiversidad de artrópodos se ha visto aumentada enormemente, creándose zonas de cría para la Paratriodonta alicantina, el coleóptero endémico, catalogado en peligro de extinción del que ya os hablé.

Paisajes de piedra

El uso de la piedra para las construcciones obedece a una serie de circunstancias muy evidentes, se trata de un material extremadamente abundante y que no suponía ningún coste económico a la gente que vivía de los recursos del monte, ya fuesen agricultores, leñadores o ganaderos que poblaban éstas montañas.

Existen multitud de obras realizadas con la técnica de la piedra en seco, principalmente tenían dos propósitos, o bien servir de refugio para las personas, los animales, agua o alimentos, y otro el de impedir el paso del ganado a determinadas parcelas, delimitando las mismas. Caminos y veredas a menudo eran flanqueados de muretes de piedra, creándose verdaderos laberintos.

En ocasiones se dejaban unos huecos en los cercados que servían de contadero para las cabezas de ganado al hacerlas pasar de una en una, otras veces, se construían escaleras o "saltos de cabra" para pasar de un lado a otro del cercado. Las puertas a menudo eran de madera de sabina por su durabilidad, ya que se considera inputrefaccible, es decir, que no se pudre, y en ocasiones para su colocación se agujereaba una piedra plana que se dejaba sobresalir de la pared para pasar el eje de la puerta como se muestra en la primera fotografía.

Toda esta infraestructura está construida utilizando la técnica de la piedra en seco, es decir, no se utiliza ningún tipo de cemento o mortero para la unión de las piedras, sino que éstas se sustentan simplemente unas con otras, para una buena estabilidad de las construcciones, la persona que estaba a cargo de la construcción seleccionaba cuidadosamente las piedras y las colocaba con esmero de forma que quedasen bien asentadas.

Si bien las construcciones de piedra en seco son muy típicas del norte de Castellón, en la zona del maestrazgo como puede ser Vilafranca del Penedés formando conjuntos de extraordinaria belleza como se muestra en las fotos, tambíen están presentes en otras áreas de la geografía valenciana como puede ser el sur de Alicante, Pinoso, cuenta con una buena representación todavía de casas de pastores y agricultores hechas de piedra que son conocidos localmente como "cucos".

Emborrachacabras

Esta planta conocida científicamente como Coriaria myrtifolia. Se trata de un arbusto caducifolio o semicaducifolio, glabro y que alcanza hasta 2.5 metros de altura, sus ramas son curvadas, de color grisáceo y con cuatro ángulos marcados.

Crece en las torrenteras, ribazos y setos, a menudo asociada a las zarzas, desde el nivel del mar hasta unos 1.000 m de altitud. Tiene gran importancia por diferentes aspectos: ecológico (fijadora de nitrógeno por nodulaciones radiculares de Frankia sp.), para restauración ecológica (posibilidad de uso en reforestación de zonas húmedas) y ornamental (como verde de complemento en floristería y en jardinería).

Toda la planta es potencialmente tóxica, pero en particular las hojas jóvenes. Las bayas pueden ocasionar graves envenenamientos en los niños. Igualmente es tóxica la leche de cabras que han ingerido la planta. Contiene un sesquiterpeno, la coriamirtina que tiene propiedades tetánicas parecidas a la picrotoxina. Su nombre viene porque las cabras al consumir esta planta sufrian una intoxicación que les hacía parecer borrachas.

Su uso en medicina, como astringente, es peligroso: se ha utilizado, en pequeñas dosis y bajo vigilancia médica, como excitante respiratorio y para activar la circulación de la sangre (propiedades que pueden deberse al heterósido coriamirtina). Los frutos, machacados en agua, se han usado como insecticida y las hojas para fabricar tinta y para curtir pieles, ya que son ricas en taninos. Esta última propiedad ha sido muy utilizada antiguamente para el curtido de pieles en las localidades españolas donde aparece la especie.

Repoblaciones de pinar (Pinus radiata) en Nueva Zelanda con sotobosque de Coriaria myrtifolia han visto favorecido su crecimiento por el aporte de nitrógeno que supone la fijación radicular a través de la simbiosis de C. myrtifolia con bacterias del género Frankia. Se encuentra catalogada como especie "de interés especial" en la región de Murcia.

El emborrachacabras puede estar indicado para la formación de setos libres o recortados, para la plantación en macizos arbustivos junto con otras especies o plantado en solitario.

Es apto tanto para jardines formales, informales, paisajistas, y muy interesante para utilizarlo en xerojardinería aprovechando la rusticidad de la planta. Interesante también para restauraciones paisajísticas, para sustentación de taludes, medianas de carreteras, sotobosque en repoblaciones, etc.


Construir un estanque naturalizado

Como ya comenté en un post anterior, voy a explicar el proceso de construcción de mi estanque, existen otras técnicas y materiales, pero yo lo hice como os cuento a continuación.

1º Tras la decisión de la ubicación del estanque, se procede a la apertura del hoyo que constituirá el fondo del estanque. La tierra extraída se acumula junto al hoyo para constituir una pequeña rocalla. El hoyo se realiza con ayuda de una azada y una pala. Y deben eliminarse piedras y raíces que podrían dañar el futuro estanque.

2º Una vez realizado el hoyo, se procede a aportar las piedras que servirán para delimitar los márgenes del estanque, sujetarán la lámina plástica y constituirán la rocalla. Se colocan las piedras conformando la rocalla para establecer los márgenes. Éstas piedras se tendrán que levantar mas tarde para ocultar la lámina de polietileno.

3º Se extiende una capa de cemento por todo el fondo del estanque para proteger el plástico de posibles pinchazos, raíces, piedras, etc. No es necesario que la capa sea muy gruesa, pero si lo suficiente para que resista la presión del agua una vez se llene el estanque.

4º Para separar el plástico de la capa de cemento, se colocan unos retales de tela que evitarán el contacto directo de esos dos materiales preservando el plástico de rozaduras que podrían debilitarlo y producir fugas de agua. En este caso se han utilizado unas antiguas fundas de sofá para este fin.

5º Se procede a la colocación de la lámina de polietileno que servirá para retener el agua. Para este paso, es necesario extenderla en el suelo y doblarla por la mitad, de esta forma, se obtiene una doble capa que hará el estanque más resistente. Y será más difícil que se produzcan fugas de agua.

6º Se procede al llenado, se realiza con una manguera aportando agua que ejercerá presión sobre la lámina de polietileno y hará que ésta quede ajustada al fondo y a las paredes del estanque. Es importante ir colocando el plástico al mismo tiempo que se va llenando para evitar un exceso de pliegues en el mismo.

7º Ya con el estanque lleno de agua, se procederá a recortar los sobrantes de los bordes de la lámina de plástico y a la ocultación de los mismos mediante las piedras y la tierra del terreno. Se trata de una ocultación temporal que se culminará días mas tarde con el aporte de tierra para el cultivo de las plantas acuáticas.

8º Se coloca una lámina del mismo material empleado para la construcción del estanque por el perímetro y se rellena de tierra a modo de jardinera para albergar las futuras plantas emergentes. En la imagen podemos ver la gran cantidad de tierra y materiales en suspensión que quedan en el agua justo después de ser aportados, en pocos días irán sedimentando quedando el agua transparente.

9º Ya con el material en suspensión sedimentado en el fondo, el agua queda limpia y preparada para acoger las plantas acuáticas. En la imagen vemos algas filamentosas flotando en el agua que harán de filtro hasta que se establezcan las plantas acuáticas que sustituirán estas algas por su mayor eficiencia fotosintética y en la captación de nutrientes del agua.

10º Colocación de las plantas acuáticas, en este caso se ha utilizado tiestos de plástico perforados donde se han realizado las plantaciones, en la imagen vemos Scyrpus holoschoenus y carrizo poco desarrollado. Éstos tiestos crearán una barrera intermedia que separará la zona profunda dejando una zona de poca profundidad ideal para la reproducción de los anfibios.

Limpieza de riberas


Este pasado otoño-invierno, en Segorbe (y otros municipios) se procedió a la limpieza de las riberas de la cuenca del río Palancia. La actuación principal consistió en la eliminación sistemática de los cañares de Arundo donax, la caña común, que es oriunda de Asia y en la península Ibérica se trata de una planta foránea y muy invasora que coloniza principalmente márgenes de ríos y ramblas ocasionando serios problemas en muchos casos.

La caña es capaz de competir con la vegetación autóctona desplazándola y eliminándola de su hábitat. También puede ocasionar daños durante las crecidas del río, ya que la estrategia de reproducción de esta especie consiste en que durante las riadas, partes de sus tallos y rizomas son arrancados, transportados y sedimentados en otras zonas donde producirán raíces y formarán un nuevo cañar, pero también pueden taponar puentes y otras obras hidráulicas provocando el desbordamiento del cauce y la consecuente inundación.

Estas son las principales razones por las que se ha decidido invertir una partida presupuestaria para su eliminación.

La decisión, a mi personalmente, me parece muy acertada, lo que no me lo parece tanto desde el punto de vista medioambiental, es la técnica utilizada para ello. Las cañas se están arrancando con maquinaria pesada, levantando todo el suelo y cribando paara eliminar los rizonas éste método es el más rápido y probablemente más económico, el problema de esta maquinaria pesada es que no es capaz de detectar nidos de aves, reptiles y anfibios enterrados, o plantas autóctonas como eneas y juncos que tambien se han llevado por delante en muchos tramos.

Tal vez, sería más recomendable organizar brigadas de mantenimiento que se encargasen de eliminar de forma manual estas cañas, además de una opción más ecológica, serviría para fomentar el empleo rural.

El estanque de mi jardín natural

Hoy os hablare de mi estanque, algún día os contaré el proceso de construcción. En este ambiente semiárido en el que es muy difícil encontrar puntos de agua temporales y no hablemos ya de permanentes, podemos hacernos una idea de la importancia que este pequeño estanque tiene para la fauna local.

Se trata de un estanque sin ningún tipo de bomba o filtro de agua y cuyo mantenimiento consiste en eliminar exceso de vegetación cuando proceda y mantener constante el nivel del agua. Las plantas evitan que el agua se pueda eutrofizar lo que sería un foco de mosquitos. A pesar de su reducido tamaño resulta muy atractivo para la fauna.
Tengo constancia de la visita de algún ejemplar de zorro en el verano de 2007 que realizó repetidas incursiones para saciar su sed.

Numerosas aves, especialmente pajarillos acuden a beber y a bañarse, sapos corredores y parteros a dejar sus puestas, culebras viperinas a cazar y numerosos insectos a reproducirse o a recoger agua de allí.

Un grupo muy a tener en cuenta es el de las libélulas, estos insectos primitivos necesitan el agua para completar las primeras fases de su desarrollo y encuentran aquí un lugar ideal para ello.

Las algas y las plantas acuáticas forman la otra parte de la biocenosis, actúan a modo de depuradora natural o filtro verde, aportando oxígeno al agua y eliminando sustancias de desecho que podrían corromperla. Además de ser un punto de atracción visual cuando lucen sus elegantes flores, destacando especialmente las del nenúfar por su tamaño y delicada fragancia.

En definitiva, os animo a todos aquellos que dispongáis de un terrenito por pequeño que sea que creéis puntos de agua, la fauna os lo agradecerá.

Mi jardín natural


Voy a empezar a hablaros un poco sobre mi jardín, un espacio en el que intento mezclar conservación y observación de la naturaleza, usos del suelo y del olivar de forma respetuosa con el medio con otras pasiones mías, la jardinería y la fotografía..

Gran parte de mi tiempo libre lo paso en esta parcela que en principio fue un antiguo olivar y que con esfuerzo y sacrificio la he ido convirtiendo en un pequeño jardín botánico y que ahora quiero compartir con vosotros y daros a conocer la fauna y flora que allí se encuentran.

Para conocer más detalles visita el siguiente link: EL JARDÍN DE KRISPY YAMAGUCHY