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Erosión


Cuando hablamos de erosión casi siempre pensamos en la que causa el agua o el viento, no solemos pararnos a pensar en la erosión que producen los organismos vivos sobre las rocas. Este tipo de procesos erosivos son fundamentales para la creación de suelos estructuradas donde se asentará la vegetación y la vida. 

El agua erosiona las rocas de diferentes formas, físicamente puede ir limando las piedras, o desplazando las partículas que al rozar entre ellas se irán rompiendo y formando diferentes granulometrías. La erosión hídrica puede producir a su vez la desaparición del suelo de una zona, arrancándolo literalmente y transportándolo hasta otra zona donde quedará sedimentado. El agua que pueda quedar en el interior de las grietas de las rocas puede congelarse y al aumentar de tamaño por el hielo, puede quebrar las rocas y fragmentarlas en trozos más pequeños, este proceso se conoce como gelifracción.


Debido a sus cualidades químicas, el agua puede disolver diferentes minerales presentes en las rocas y producir igualmente la erosión de los materiales. Al disolver las rocas se generan procesos kársticos como simas, grutas, etc.

La erosión eólica consiste en el desgaste de las rocas o la traslocación de los componentes del suelo por la acción del viento. este tipo de erosión puede producir paisajes como los campos de dunas o algunos curiosos, casi "mágicos" como es el caso de la "Ciudad encantada" o "Los Callejones" en Cuenca.

Otro tipo de erosión que no solemos tener en cuenta, pero es igualmente importante, es la erosión biológica.

Los líquenes que se establecen en las rocas contribuyen a la creación de suelo. Producen una micro-erosión sobre la piedra que favorece la meteorización de la misma. Esta actuación sobre la roca puede pasar desapercibido a simple vista, y es cuando contemplamos con atención y con ayuda de una lente lo suficientemente potente, cuando nos daremos cuenta de este lento proceso. En la foto lateral podemos ver como los líquenes quedan incrustados en la piedra que van erosionando lentamente.

Fotos:

1.- Los callejones de las Majadas en Cuenca, Erosión eólica-hídrica.

2.- Los Cabecicos de Villena, ejemplo de erosión hídrica

3.- Sierra de la Villa en Villena, ejemplo de erosión por líquenes.

La dignidad de los árboles


Vamos a hacer un pequeño análisis de la poda que se realiza a los árboles de Villena, este será el primero de varios artículos sobre el tema, aunque ya se trataron en su momento las mutilaciones en el Paseo Chapí y el eucalipto de la estación. 

Vemos despojando de su dignidad a un árbol tan emblemático y majestuoso como es la encina. Una especie mediterránea por excelencia que se caracteriza por su copa amplia, extendida en forma de parasol. Son árboles de tamaño grande, más adecuados para un parque que para una alineación, aun así, la Calle de la Virgen es bastante amplia para albergar árboles de verdad como ya lo hizo en su día, cuando contaba con grandes ejemplares de melias, negundos, sóforas y olmos de bola (Ulmus 'Umbraculifera'). Esta poda en forma de cono o pirulí se viene realizando desde el 2007, cuando los árboles habían formado una buena copa y era momento de realizarles una poda de formación, elevando la copa un poco, se realizó lo contrario, reducir la copa hasta unos límites que rozan el ridículo, hay que decir que varios de estos árboles murieron como era de esperar, y no solo se podaron así las carrascas, sino también varios arces de montpellier que hay en dicha calle.

Otra variante que vemos a la poda en "pirulí" es la poda en "chupa-chups" de los aligustres de la Avda de la Constitución, son árboles de juguete que aparte de no poder producir sombra ni crecer mucho más de lo que lo haría un bonsai hay que unir el hecho que su mini-copa al ser tan baja resta espacio llegando a molestar a la hora de pasar junto a ellos.

La topiaria puede ser un autentico arte, no hay más que ver muchos jardines históricos, jardines francese, italianos, etc... no obstante, es demasiado frecuente que se utilice este tipo de poda totalmente fuera de contexto, utilizando especies inadecuadas, realizada en épocas indebidas o con técnicas erróneas.

Otra de las prácticas frecuentes en nuestras ciudades es la de podar los árboles caducifolios en el mejor de los casos, aunque en ocasiones estas atrocidades se practican sobre aligustres u otras especies de hoja perenne, podados como si de un viñedo se tratase. Sin criterio, ahora los podo en largo, luego en corto, luego modifico la estructura, ahora un desmoche, luego ya veremos... 

Este tipo de "poda" trata de imitar la técnica denominada poda en cabezas de gato, con una salvedad, para las cabezas de gato, lo primordial es la formación de una estructura sólida y bien equilibrada de ramas antes de meter la tijera, otro apunte sobre esta técnica es que nunca utiliza la motosierra, ya que las reservas del árbol se almacenan en los engrosamientos de las ramas, entonces no tiene sentido dar grandes cortes pues ademas del grave riesgo de pudrición de la madera, el árbol queda excesivamente debilitado.

Hay que reconocer que en ocasiones, cuando se efectúan con un cierto criterio, este tipo de podas puede llegar a ser muy ornamental, cumpliendo su objetivo de dar sombra, de ser un árbol. Podemos verlo en la foto inferior, se trata de un Platanus x hispanica de un municipio de Palencia.

Tenemos derecho a que los árboles que crecen en nuestras calles y jardines sean tratados con un mínimo de respeto y las actuaciones que se hagan sobre ellos tengan un fundamento, pues desmoches, terciados, y otros métodos de poda son prácticas que deberían ser inconcebibles hoy en día ya que en el mercado existen muy buenos profesionales de la arboricultura, con una formación al respecto y ganas de hacer bien su trabajo.


La caza


Se que algunos colectivos o personas pueden sentirse molestos por este post sobre la caza. No es mi objetivo polemizar sobre estas actividades tan controvertidas, si no, dar mi opinión sobre un tema que me parece muy interesante y siempre de actualidad y del que se podría hablar largo y tendido.

La caza está catalogada como deporte, algo que podría tener sentido si consideramos simplemente el hecho de caminar por el monte, pero no podemos obviar que esta actividad tiene como fin disparar contra un animal. En mi modesta opinión, que es compartida por muchos, la caza en una sociedad que pretende ser moderna, es un anacronismo sin sentido y sin justificación práctica.

Solamente podemos justificar la actividad cinegética en determinados casos, existen sociedades, afortunadamente en nuestro país esos tiempos pasaron, que necesitan la caza como medio de subsistencia, en ese caso, el ser humano como una especie más dentro del ecosistema aprovecha un recurso alimenticio en ocasiones abundante y muy nutritivo. La otra justificación posible, aunque abierta a debate, es la caza para la conservación de los ecosistemas, este tipo de cazas selectivas tiene como objetivo la reducción de las poblaciones de determinados herbívoros que debido a una superpoblación pueden poner en cierto peligro el correcto equilibrio de determinado ecosistema, este tipo de caza, denominada descaste, trata de simular el control poblacional que ejercería su depredador natural, principalmente el Lobo. Aquí podríamos entrar en otro debate sobre la posibilidad de reintroducir el lobo ibérico en aquellas zonas donde tenemos descontroladas las poblaciones de ciervos o jabalíes, como ya se hizo en EEUU en el Parque Nacional de Yellowstone en 1995 con resultados sorprendentes.

Una utopía de la que estamos tremendamente lejos para poder realizar un proyecto similar en tierras españolas pero existen demasiados asuntos turbios detrás relacionados con la política y la propiedad del suelo. De hecho, hoy en día se siguen practicando "controles de alimañas", mas propio de otros regímenes mas antiguos, de forma legal en unos casos, pues zorros, casi todos los córvidos, gaviotas, etc., están catalogadas como especies cinegéticas a pesar de carecer de valor gastronómico, en otras ocasiones se emplean otros métodos para eliminar estos molestos seres del bosque que nos roban los conejos y las perdices, y es cuando algunos cazadores, ya que el monte es suyo, pueden colocar lazos o cebos envenenados, métodos totalmente ilegales y nada selectivos, o directamente disparando contra especies protegidas como rapaces, tejones, etc. existen muchos casos, algunos muy conocidos.


Fotos:
1.- Antiguo cepo para el control de alimañas recogido en la sierra de Peña Rubia (Villena, Alicante).
2.- Bala de 12 mm para escopeta, para caza mayor.
3.- Zorro muerto en la misma sierra poco después de unas actuaciones de los cazadores para potenciar la caza menor (Oct. 2007), el animal estaba hinchado y había vomitado sangre sospechosamente. ¿Envenenado?

Flora palustre


Las zonas húmedas son unos ecosistemas muy singulares y muy vulnerables, ya que cualquier acción sobre ellos puede modificarlos considerablemente o hacerlos desaparecer. Tradicionalmente se han considerado terrenos baldíos en los que no se podía cultivar, foco de enfermedades ligadas a la presencia de mosquitos como puede ser el paludismo. Por estas razones, históricamente se han venido desecando, casos llamativos han sido el “Mar de Campos”, recuperado en parte (La Nava, Villafáfila, Boada) o la Laguna de Villena, desecada en el siglo XIX. En el mejor de los casos eran toleradas por tratarse de cotos cinegéticos como la Albubera de Valencia o el Fondó en Elche.

Una de las grandes amenazas de las zonas húmedas es la eutrofización, es decir, el aporte excesivo de nutrientes en sus aguas, este fenómeno crea desequilibrios en las dinámicas de vegetación, favoreciendo aquellas especies de crecimiento rápido y gran porte que monopolizan la superficie del humedal impidiendo el desarrollo de otras especies más interesantes para el ecosistema.

Al tratarse de sistemas en los que entra materia y nutrientes de fuera en ocasiones vertidos directamente, en otras por infiltraciones de purines de granjas o abonos nitrogenados de los cultivos, pero ésta no es eliminada posteriormente por otras vías, pueden producirse una serie de problemas derivados del exceso de vegetación. La materia seca de carrizos o eneas se acumula bajo el agua, produciéndose una fermentación que consumirá el oxígeno del agua quedando éste medio poco apto para los peces y otros organismos. Otro de los problemas que conlleva el crecimiento desmesurado de la vegetación palustre es la colmatación del lecho de la marisma o la laguna por la acumulación sucesiva de los residuos formándose turberas.

Algunas de las actuaciones que se llevan a cabo en los humedales dentro de los planes de gestión de estos espacios, están encaminadas a reducir a unos límites tolerables las cantidades de platas emergentes (helófitos), que son necesarias en cierta proporción, pues son fundamentales como refugio y lugar de nidificación de aves, se trata de carrizos y eneas fundamentalmente, para favorecer así la aparición de platas sumergidas (carófitos) que entre otras funciones destaca la de oxigenar el agua y servir de alimento y refugio a la fauna, especialmente insectos u otros artrópodos.

De entre los métodos que se suelen emplear para controlar el exceso de plantas helofíticas en los humedales, estos son los más comunes:

La quema controlada ha sido un sistema tradicional y que en algunos lugares se sigue realizando, tiene la ventaja de ser muy barato y muy rápido, pero los inconvenientes lógicos de estar tratando con fuego, peligro de incendios forestales, nubes de humo, contaminación atmosférica, etc. Además, el fuego destruye a su paso toda la vida que encuentra por encima del suelo como insectos que alimentan otras especies, y además, las cenizas producidas son ricas en nutrientes que servirán de abono para la rápida regeneración de la cubierta vegetal.



La siega mecánica se realiza mediante máquinas cosechadoras, que además realizan el empacado del residuo para una cómoda extracción posterior. Este sistema se hace indispensable para los proyectos de recuperación de suelos contaminados por metales pesados, en estos proyectos se aprovecha la capacidad que poseen estas plantas para captar elementos como puede ser el plomo (procedente de perdigones de caza), incorporándolos a sus propios tejidos. Para realizar la descontaminación del suelo es necesario extraer posteriormente las plantas mencionadas del humedal para que el plomo no vuelva al suelo.

El decapado es otra técnica que consiste en eliminar la primera capa de tierra del fondo de la laguna, para este fin se emplea maquinaria pesada que aprovechando periodos en los que no exista inundación, para eliminar esta capa de suelo y con ella los rizomas de carrizos y eneas para evitar su reaparición en algunos años. El problema que tiene es además de su elevado coste económico es el coste ecológico que produce, pues introducir este tipo de maquinaria en ecosistemas tan sensibles como los humedales puede tener consecuencias muy negativas sobre las poblaciones de anfibios y reptiles del lugar, por poner un ejemplo, ya que estos animales se entierran para sobrevivir a los periodos secos, si eliminas el suelo, los arrastras con el. No obstante, en ocasiones puede ser interesante realizar un decapado cuando los depósitos de materia orgánica muerta han colmatado el lecho y dificultan la inundación de las zonas predestinadas a ello.

Una solución que aúna medidas ecológicas, pues no se emplea maquinaria ni se expulsan grandes cantidades de dióxido de carbono a la atmósfera, y que a su vez puede servir para fomentar el desarrollo local, es el pastoreo, tanto con animales domésticos como silvestres, por ejemplo mediante ciervos, en cuanto a ganado doméstico existen diferentes alternativas, las vacas se adaptan muy bien a estas tareas, pero sus excrementos son demasiado abundantes y por lo tanto producen una alta eutrofización de las aguas, convirtiéndose al final en parte del problema, ovejas y cabras no terminan de adaptarse a los periodos de inundación, existen algunas razas de caballos que están acostumbrados a comer con las patas sumergidas en el agua, se les conoce como "caballos retruerteros", y son una de las mejores opciones para esta labor, ya se emplean desde hace años en sitios como Doñana o la Laguna de la Nava en Palencia.

Filoxera de la vid



La filoxera (Viteus vitifoliae) es un insecto procedente de Norteamérica, a finales del siglo XIX llegó a Europa y supuso un cambio en los sistemas de cultivo tradicionales vitivinícolas. En la actualidad este insecto se puede encontrar en todos los continentes.

Se trata de un Hemíptero de la familia Phyloxeridae, su ciclo vital es algo complejo, con una fase en la que forma agallas en las hojas de las vides americanas y otra que se alimentan en las raíces de la misma. Las vides americanas presentan mecanismos de resistencia al ataque de estos insectos, sin perjuicio para la planta, sin embargo, en las vides europeas (Vitis vinifera) solo se produce la fase radícola, y estas vides son totalmente vulnerables al ataque, que causa la muerte de las raíces y por ende la muerte de la planta.

La presencia en España de este insecto se cree que comenzó en 1875 y está documentada desde 1878, procedentes de la importación de vides americanas para ensayos que pretendían buscar nuevas variedades resistentes al hongo del oidio (Uncinula necator), también procedente de EEUU.

La filoxera causó el derrumbe de los viñedos de Europa, viéndose beneficiadas momentáneamente otras regiones como La Rioja, de donde se exportaron grandes cantidades de vino hacia Francia sobretodo.

La solución que se adoptó finalmente para poder seguir cultivando Vitis vinifera en Europa y otras regiones, es la de injertar sistemáticamente yemas de esta sobre estacas de vides americanas que producirán las raíces. Hoy en día, la inmensa mayoría de viñedos que se cultivas están injertados de esta forma.

Las fotos que muestro están tomadas en la huerta de Villena, son agallas de Viteus vitifoliae de una plantación de vides americanas para la obtención de esquejes para injertar en ellos variedades comerciales. En la primera aparecen las agallas en el envés de las hojas, la segunda es el interior de una de esas agallas y la última es el detalle de un ejemplar hembra.

CITA:
Viteus vitifoliae (Fitch, 1855) (Hemiptera: Homoptera: Phylloxeridae)
- Alicante: Villena, 30S XH87, 28/08/2007 y 24/09/2009, David Molina leg.

La temperatura de los insectos



Si preguntamos a cualquier persona sobre si los insectos son animales de sangre caliente (endotermos) o de sangre fría (ectotermos), casi con total probabilidad nos responderán que son de sangre fría, o que directamente, nunca se lo habían planteado.

La endotermia o capacidad para la generación de calor interno por los animales, no es una cualidad exclusiva de aves y mamíferos, ya que está sobradamente contrastado que algunos insectos son capaces de regular su temperatura corporal. Se han realizado estudios contrastando la temperatura corporal de insectos atrapados al vuelo frente a la temperatura ambiente, alcanzándose en ocasiones diferencias de hasta 25ºC.

Se trata fundamentalmente de grandes insectos voladores que pertenecen a distintos órdenes, odonatos, dípteros, coleópteros o himenópteros, como el abejorro (Bombus terrestris lusitanicus) de la foto, son algunos ejemplos. No puede considerarse como una endotermia propiamente dicha, ya que la temperatura corporal no se produce por las reacciones químicas del metabolismo celular, sino físicamente, por la utilización de la musculatura que se encarga de mover sus alas durante el vuelo. Esta temperatura generada, tampoco se mantiene constante, por el contrario, varía según la actividad del insecto y la temperatura ambiente, comportándose como especies ectotermas cuando están en reposo.

Hola frío y nieve



Pues eso, sean bienvenidos el frío y la nieve.

El frío tiene más consecuencias que la de mantener ocupadas las tardes de invierno en que hay pocas noticias a multitud de periodistas, enviados especiales que a riesgo de sufrir una hipotermia nos informan de que en invierno hace frío, por si no nos habíamos dado cuenta.

La memoria meteorológica es muy breve, y pronto nos olvidamos de lo ocurrido otros años y siempre los recordaremos más lluviosos, con más nieve, más fríos o más cálidos que el presente.

Lo cierto es que este está siendo uno de los inviernos más crudos que hay documentados, alcanzándose mínimas de temperatura históricas y grandes nevadas por todo el país.

A pesar de todas las incomodidades que puede ocasionar, el pasar un poco de frío, o incluso quedarse incomunicado por unos días, nadie me podrá negar una cosa, y es la belleza de los paisajes gélidos, esos mantos blancos cubriéndolo todo, láminas de agua congeladas o los cristales de hielo formados, creando una sensación de tranquilidad, de que todo va al ralentí, y podemos rememorar tiempos de infancia haciendo guerras de bolas de nieve.

Os dejo unas imágenes de la naturaleza congelada de mi jardín, que aproveche.








Visón americano



Depredador insaciable de las zonas húmedas como ríos, charcas, lagunas, etc., es el visón americano (Mustela vison). Se trata de una especie exótica, procedente del continente americano y criado en cautividad para la industria peletera.

El visón americano es un mustélido, de hábitos semiacuáticos, con un peso de hasta un kilo y medio en los machos, la mitad en las hembras, se alimenta de toda clase de animales, tanto vertebrados como invertebrados que encuentra a su abasto.

Las poblaciones españolas provienen de escapes, y sobretodo de sueltas intencionadas de las granjas peleteras. Estas acciones, en ocasiones están promovidas por algunas plataformas de liberación animal, (o por algunos miembros de las mismas, dando mala prensa a dichas asociaciones), confundiendo el derecho a la vida de estos animales con el ecologismo y la sensatez. En otros casos, se sospecha que los propietarios de las granjas han hecho sueltas culpando a las asociaciones antes citadas para percibir indemnizaciones de las compañías aseguradoras cuando el negocio no resulta rentable.

La introducción de especies exóticas dentro de un ecosistema es siempre un gesto irresponsable y totalmente injustificado, el interés conservacionista de nuestras especies y ecosistemas debe prevalecer sobre cualquier actividad económica o moral.

El ejemplar de la fotografía fue capturado en la Laguna de la Nava, en Palencia. Donde se está llevando a cabo una campaña de eliminación de este depredador alóctono que influye muy negativamente en las poblaciones de animales amenazados como turón, rata de agua, nutria, o aves como garza imperial, martinete, avetoro u otras especies acuáticas.

El resto de poblaciones conocidas se sitúan en Galicia, Cantabria, Cataluña, Alrededores de Madrid, Montañas de Teruel y Valencia, y una de las últimas “poblaciones” es de Castellón tras una suelta masiva de visones de una granja del municipio de Viver en 2007 y en Soria en 2009.

Cultivo de trufas



Una buena alternativa a los cultivos extensivos en las tierras calcáreas y frías del interior de la península es la encina micorrizada con micelio de trufa negra (Tuber melanosporum) normalmente, aunque pueden cultivarse otras especies de trufa.

Las ventajas de este cultivo frente a los tradicionales es pese a tener una puesta en cultivo algo más cara (6€/plantón), y una entrada en producción algo lenta, 7-8-10 años, se considera muy rentable por el alto precio de mercado que consigue el producto, muy demandado por restaurantes de lujo y muy escaso en la naturaleza.

Los beneficios de este cultivo son evidentes, ya que se trata de especie autóctonas, por tanto, completamente adaptadas a las condiciones de suelo y clima de la zona y necesitando muy pocos cuidados. Comentan los entendidos en la materia, que los primeros años conviene realizar una labor superficial para reducir la competencia con las plantas adventicias, y un par de riegos de apoyo en verano son suficientes para la buena implantación de los árboles.

La micorrización es un proceso natural, es una unión simbiótica entre un hongo y las raíces de la planta, de esta forma, ambos individuos obtienen un beneficio, el hongo ayuda al árbol a captar agua y determinados elementos que por si mismo resultaría más complicado, y a cambio, el hongo recibe azúcares procesados en las hojas del árbol. Se cree que existen hongos micorrícicos para todas o la inmensa mayoría de plantas conocidas.

El proceso de micorrización “industrial” se lleva a cabo en vivero, se realiza en bellotas pregerminadas, untando la radícula en una especie de papilla que contiene esporas del hongo que se pretende establecer. A continuación se siembran en bandejas forestales y transcurridas una o dos savias (temporadas de crecimiento), estos plantones pasarán al campo para su cultivo.

La trufa negra, además de poder micorrizar con éxito encinas (Quercus ilex), puede producirse en las raíces de Quejigos (Quercus faginea), coscojas (Quercus coccifera), avellanos o tilos. Un buen método para conocer la presencia de los cuerpos fructíferos de este hongo, es porque en la superficie del suelo se produce lo que se conoce como quemado, que consiste en que las plantas herbáceas que crecen sobre el mismo, comienzan a morir, dando un aspecto similar a si se hubiesen quemado con fuego.

Para la recolección de las trufas se emplean perros (más raro cerdos) adiestrados para localizar bajo tierra tan valioso producto. Cuando el perro detecta una trufa, la señala y es el propietario del perro quien con un machete trufero, una especie de pala de punta estrecha para no dañar las raíces, extrae del suelo la trufa en cuestión, en ocasiones ejemplares de gran tamaño.


Plagas forestales?



El concepto de “plaga” ha perdido un poco su significado y la gente habla de plaga demasiado a la ligera. Parece que cualquier insecto que se alimente de cualquier planta es un enemigo de la misma, sin embargo, en mi modesta opinión, esta creencia es errónea. A la gente se le ha metido en la cabeza que en cuanto vea un pulgón en sus rosales tiene que aplicarles un insecticida, que ha de matar todos los caracoles y orugas de su huerto, en lugar de dejar actuar a la fauna auxiliar que es muy numerosa, muy variada y muy sensible, realizar labores culturales que previenen los desequilibrios en el cultivo, y en caso de tener que actuar, hacerlo de forma que se produzca en menor perjuicio al agro-ecosistema.

Podemos hablar de que determinada especie de insecto constituye una plaga, cuando los daños causados al cultivo causan unas pérdidas económicas considerables, superando un umbral de daños admisible.

Los insectos en el bosque siempre han estado, desde sus inicios, tanto los que son fitófagos, es decir, que se alimentan de plantas, como sus predadores, estableciéndose un equilibrio predador-presa que permite el correcto funcionamiento de todas las piezas implicadas.

Uno de los principales problemas que pueden causar la aparición de “plagas” es la transformación de los bosques en plantaciones monoespecíficas de pinos en el mejor de los casos, o de eucaliptos en los peores, destruyendo el bosque originario y todo el ecosistema preexistente. Cuando esto ocurre, insectos defoliadores como la procesionaria del pino pueden campar a sus anchas, dejando peladas grandes extensiones de pinares, pinares, los cuales se recuperarán sin muchos problemas, ya que están preparados para ello, además, no son las únicas orugas que se alimentan de las acículas de los pinos, por poner un ejemplo, la mariposa isabelina (Actias isabelae), que se encuentra protegida legalmente, catalogada como de interés especial, se alimenta en los pinares de pino silvestre y negral, y otras muchas mariposas que no se consideran plaga, se nutren también de estos mismos árboles.

¿Realmente se puede hablar de plaga forestal? Si tenemos en cuenta lo dicho antes, y tomamos el bosque como un ecosistema, no parece acertado considerar plaga a una especie propia del lugar y del ecosistema, y no sería recomendable realizar ningún tipo de tratamiento fitosanitario, pues de esta forma se puede producir un desajuste muy importante e imprevisible en la biocenosis del bosque en cuestión.

Como conclusión, tal vez deberíamos dejar de ver el bosque como un grupo de árboles y darnos cuenta de que es mucho mas, es un sistema abierto en el que influyen una cantidad tan grande de variables, tanto abióticas o ambientales como biológicas que no podemos controlar, que cuanto menos, debería hacernos tener mucha prudencia a la hora de realizar cualquier tipo de actuación en el ecosistema, ya sea una actividad extractiva como destinada a su “conservación”.



FOTOS:  Furcula bifida (Defoliador en chopos y sauces)
             Buprestis octoguttata (Perforador en pinos)
             Scolytus multistriatus (Perforador en olmos)

Perpetuación del bosque



Con las lluvias de otoño se prepara una nueva generación de árboles en el bosque mediterráneo.

Multitud de piñones, bellotas y semillas de cantidad de arbustos y plantas herbáceas dependen de estas lluvias otoñales para poder germinar. En realidad se trata de una estrategia de supervivencia, ya que al germinar en otoño, el plantón tendrá tiempo suficiente para desarrollar una raíz pivotante lo suficientemente profunda que le permita sobrevivir en verano.

Las bellotas de las encinas, generalmente no mostrarán sus primeras hojas hasta llegada la primavera, pero para entonces ya habrá formado una buena raíz principal, los piñones suelen germinar dejando unas hojas rudimentarias que le servirán para hacer la fotosíntesis, aya que la semilla posee menos substancias de reserva.

Este proceso no sería viable si todas las semillas quedasen justo debajo de la planta madre, los jóvenes arbolillos no podrían competir por la luz, el agua y los nutrientes y morirían en poco tiempo, por lo tanto, la naturaleza ha creado diferentes métodos para alejar las semillas y dispersar a las plantas llegando a colonizar otras zonas a veces lejanas.

El viento suele ser el principal agente de dispersión de las semillas pequeñas, algunas de ellas poseen estructuras para favorecer esta acción. Otras veces, las semillas están rodeadas por la pulpa de un fruto carnoso, de esta forma, los pajarillos, zorros y otros animales consumirán los frutos y repartirán las semillas por el bosque mezcladas con sus excrementos. Otros árboles poseen semillas de gran tamaño, bellotas, nueces, avellanas, etc. son demasiado pesadas para ser trasportadas por el viento y demasiado grandes para ser ingeridas por pajarillos.

Estas grandes semillas, suelen ser almacenadas por otros animales como despensa para tiempos de escasez. Estos animales podrían considerarse los ingenieros del bosque. Roedores como ratoncillos o ardillas entierran estas semillas, cientos de ellas, y por tanto, a la hora de recuperarlas, siempre quedan algunas que no son encontradas y tienen la posibilidad de germinar en un sitio adecuado. Los arrendajos por su parte, entierran bellotas que recuperarán en primavera ayudándoles para encontrarlas de las jóvenes encimas brotadas, localizando el brote es más sencillo, luego la bellota es arrancada quedando el joven árbol en el sitio, De esa manera, tanto el animal como la planta son beneficiados.

Conejos de ciudad



En ocasiones, las ciudades crecen a velocidades vertiginosas, y cuando esto ocurre, normalmente es a costa de sepultar con asfalto y hormigón espacios naturales o campos de cultivo, considerados por desgracia como terrenos menos valiosos.

Cuando esto ocurre, desparecen una serie de hábitats necesarios para la presencia de la flora y la fauna, quedando relegadas a los últimos enclaves de suelo descubierto y normalmente muy alterado. Un caso que a mi juicio es bastante curioso está en Sagunto. Esta ciudad se encuentra seccionada por el cauce seco del Río Palancia, tremendamente degradado a esta altura, sin vegetación de ribera y sin un caudal mínimo de agua. En estas condiciones solamente pueden desarrollarse unas pocas especies de plantas nitrófilas y algunos arbustos o árboles, plantas invasoras la mayoría como Acacia karoo, Ailanthus altissima o Nicotiana glauca, originarias de otros continentes y que invaden nuestros ecosistemas desplazando en muchos casos a la vegetación autóctona.

Algo más sorprendente se produce cuando la fauna es capaz de resistir, como en este caso, una familia de conejos ha conseguido sobrevivir de momento, atrincherada dentro de dicho cauce, en un tramo muy transitado por vehículos y justo debajo de un puente que soporta un trasiego constante de personas.

Resulta impresionante ver como la naturaleza en determinadas circunstancias es capaz de adaptarse a unas agresiones tan hostiles como las que los humanos le creamos, otorgando un halo de esperanza de que todavía no ha sido derrotada del todo.

Ofidios



Serpientes, víboras, sacres, culebras, bichas....

Pocos animales producen una mayor animadversión por parte de los humanos que las serpientes (seguidas de cerca por las arañas). Se trata en muchos casos de un odio visceral, miedo, repulsión, asco... sentimientos, que sin ningún fundamento, son una larga herencia basada en leyendas, la mayoría bastante absurdas e ilógicas como la de culebras que hipnotizan a la madre que amamanta a se hijo, apartan al bebé lactante del pecho de su madre para ser ellas las que mamen la leche del pezón, de hecho, la mala fama de las serpientes se pierde en los anales de la historia, ya la Biblia decía que el demonio tomó apariencia de serpiente para tentar a Eva a comer la manzana prohibida.

Muy arraigada en nuestra sociedad está la costumbre de perseguir para matar a estos animales considerados como dañinos, justificándose en "por si acaso es venenosa", ante la duda, siempre muerte, y luego, vanagloriarse de su hazaña ante sus conocidos que tienen que escuchar perplejos como "el bicho seguía moviéndose después de cortarle la cabeza con el azadón". Tememos todo lo que no conocemos y destruimos lo que tememos. La sociedad en la que nos ha tocado vivir adolece de una absoluta ignorancia hacia estos asombrosos animales cada día más escasos y amenazados.

De entre todas las especies presentes en la fauna mediterránea de ofidios, solamente la víbora hocicuda es potencialmente peligrosa para las personas, aunque rara vez ocasiona la muerte por su picadura, y en ningún caso, este hecho puede justificar el asesinato de ninguno de estos seres.

Es interesante recordar que las serpientes se alimentan en gran medida de roedores que si su población no es controlada pueden llegar a convertirse en plaga, también son pieza importante en la dieta de otros animales como es el caso del águila culebrera y otras aves rapaces.

No hay que olvidar que todos los reptiles en el estado español se encuentran legalmente protegidos.

Resurrección


Recientemente leí un artículo que hablaba de que unos investigadores franceses habían descubierto que las arañas que viven en zonas pantanosas eran capaces de "resucitar" tras estar aparentemente muertas por ahogamiento.

Este artículo me hizo pensar sobre los proyectos en que se invierte el dinero. el experimento consistía en recoger unas cantidades ingentes de varias especies de arañas que se desarrollan en medios fácilmente inundables, introducirlas en tarros llenos de agua para ver cuanto tardaban en morir ahogadas. No se sabe muy bien lo que pretendían conseguir, quiero pensar que buscaban comprobar alguna teoría, y no solamente movidos por algún tipo de aracnofobia pretendían matar a las arañas por puro placer.

Sigo diciendo que no se si conseguirían su objetivo, pero al parecer lo que pudieron comprobar les asombró mucho, y es que después de ahogadas, muchas de estas arañas volvían a la vida pasado un tiempo, y lo publicaron como el que descubre el mundo.

He de decir que cualquier persona que le guste la naturaleza y tenga curiosidad por conocer sus formas de vida, que al mismo tiempo haya ido alguna vez a alguna piscina, habrá podido comprobar como toda clase de insectos y arácnidos que caen al agua, cuando son retirados de la piscina, son capaces de seguir viviendo como si nada hubiera pasado.

El único mérito de estos científicos es el de haber escrito algo que la mayoría dábamos por supuesto y que al parecer no se había documentado anteriormente. En la foto os muestro un coleóptero del Género Rhizotrogus extraido de una piscina, aparentemente muerto y que tras secarse un rato volvió a caminar, y sin realizarle el boca a boca ni nada.

Insectos asombrosos


Esto que veis es la cabeza y tórax de un macho de Pseudolucanus barbarossa, una de las especies ibéricas de ciervos volantes. Este ejemplar lo encontré en el Parque Nacional de Cabañeros, en una zona de melojar. Sin duda, este insecto había sido depredado por algún animal más grande que el, presumiblemente algún roedor o algún carnívoro pequeño que se alimentó solamente de abdomen, sin duda la parte más jugosa y nutritiva de este insecto, desechando sus mandíbulas sin apenas aporte calórico. El dato más asombroso de este hallazgo, aunque parezca increíble, es que éste animal todavía seguía vivo, aún se movía, de hecho, intentó morderme cuando lo cogí del suelo.

Esta característica de resistencia se debe al sistema nervioso de los insectos, muy primitivo y muy simple en comparación con el de los vertebrados, de hecho, algunos experimentos bastante macabros por otra parte, como la mayoría de los que se hacen con animales, afirman que una cucaracha puede vivir con la cabeza amputada hasta 6 meses, tiempo que tardará en morir de inanición al no poderse alimentar.

Picudo Rojo


El picudo rojo de las palmeras (Rhynchophorus ferrugineus) es un coleóptero de origen tropical procedente de Asia. Es una especie de tamaño relativamente grande, de color anaranjado y vientre negro, es inconfundible con cualquier otra especie peninsular. Las larvas son de gran tamaño, blancas, jugosas, en algunos países están consideradas un verdadero manjar y son consumidas crudas o pasadas por la plancha.

Este insecto se ha convertido en una especie que causa plaga en las palmeras, especialmente en las palmeras canarias (Phoenix canariensis), en menor medida en las datileras (Phoenix dactylifera) y parece ser que hay algún caso constatado en género Washingtonia.

El picudo llegó a la península debido a la importación de palmeras datileras procedentes de Egipto sin el necesario control sanitario. Las primeras citas de picudo en la Península Ibérica se produjeron en Almuñécar, en el año 1994 a la comunidad Valenciana llegó oficialmente en 2005 al palmeral de Elche. En la actualidad se distribuye por todo el litoral mediterráneo, llegando a cotas relativamente altas como por ejemplo los 364 metros de Segorbe (Castellón) o los 395 de Elda (Alicante). Una de las zonas más castigadas es la comarca de l'Horta Sud.

Este insecto completa su ciclo vital en el interior de las palmeras y tiene una duración de entre tres y cuatro meses. Las palmeras afectadas se identifican fácilmente por la presencia de palmas cortadas, asimétricas, llegando a perder el ojo por la caída de las palmas afectadas. otra señal es el fuerte olor a vinagre que desprenden las palmeras afectadas producido por la fermentación de la savia azucarada. En las palmeras datileras los síntomas suelen ser algo distintos, presentando exudaciones en el estípite, hijuelos secos, etc.

Se realizan trampeos de adultos para conocer el estado de la población para decidir los momentos más propicios para realizar los tratamientos. Para este fin se utilizan trampas cebadas con caña de azúcar fermentada en agua, o con difusores de feromonas.

Para el tratamiento preventivo del picudo rojo se emplean insecticidas aplicados directamente en la parte central de las palmas, o bien inyectados en el estípite o tronco de la plamera. Tambien existe en el mercado un nematodo que parasita éste insecto. Para realizar tratamientos en palmeras afectadas, se procede a la eliminación mecánica de las partes afectadas, seguida por un tratamiento fitosanitario, si la yema apical no ha muerto, la palmera es capaz de recuperarse.

Esta especie presenta un dimorfismo sexual que consiste en que el macho tiene "bigote", así para entendernos, presenta un mechón de pelo en forma de cepillo en el extremo de la cabeza, es la mejor forma de diferenciarlo de la hembra a simple vista (Fotos: comparativa entre macho y hembra).




Tal vez sería interesante pararnos a pensar un momento en si merece la pena el esfuerzo económico, técnico y ambiental, estamos introduciendo en el medio una cantidad muy alta de fitosanitarios, auténticos venenos para su control, que no sabemos la repercusión que puede tener en la fauna autóctona. Esfuerzos para intentar salvar una especie vegetal que no debemos olvidar que también es exótica.

Arde la vida

Llega el verano y llegan los incendios forestales. Es muy triste que año tras año se produzcan tantos y tantos incendios que calcinan cientos de hectáreas de nuestros montes acabando con buena parte de la vida animal y vegetal que albergan, y en ocasiones, segando también vidas humanas.

Las causas de los incendios forestales son diversas, pero en demasiadas ocasiones podrían haberse evitado, ya que vienen propiciados por actuaciones humanas, directa o indirectamente. En muchas ocasiones por imprudencias y negligencias como la de tirar la colilla por la ventanilla del coche, muchos incendios comienzan en las cunetas de las carreteras. Acciones como quemar restos de poda sin unas mínimas medidas de seguridad, la quema de márgenes de cultivos, etc. El abandono de basuras en terreno forestal, especialmente si contiene vidrio que puede hacer efecto lupa e iniciar un incendio. A esto hay que añadir que a menudo existe una mala gestión por parte de las administraciones que invierte poco dinero para temas de prevención y a menudo lo invierte mal.

Los incendios intencionados merecerían tema aparte, intereses urbanísticos, económicos, envidias y rencores, enfermedades mentales, etc. ¡CADENA PERPETUA A TODOS LOS PIRÓMANOS!.

El abandono de los usos tradicionales que antiguamente modificaron la estructura del bosque primigenio, y que sin esas intervenciones se genera un desequilibrio en el ecosistema o agrosistema, que se traduce normalmente en un exceso de biomasa que se acumula a una velocidad mayor de la que se degrada y que es material combustible que en caso de incendio será pasto de las llamas rápidamente.

Extinguido el incendio no se acaban todos los problemas, la pérdida de la cubierta vegetal favorece los procesos erosivos ocasionados por las lluvias de otoño que arrastrarán la capa fértil de suelo, especialmente en las zonas más abruptas y escarpadas, ocasionando de esta forma muchas dificultades para la recuperación del bosque, tan sencillo como que al no haber suelo, las plantas no pueden crecer.

El fuego es un proceso natural dentro del bosque mediterráneo, pero siempre y cuando sea natural, insisto, y digo esto porque el fuego es una herramienta muy poderosa que tiene la naturaleza para hacer limpieza y regenerar la vegetación cuando el bosque comienza a estar envejecido y decrépito. De esta forma se reinicia un ciclo que se ha producido a lo largo de millones de años.

Para entender bien el bosque mediterráneo es necesario conocer bien las etapas por las que pasa hasta llegar a su máximo estado de esplendor, el bosque maduro o comunidad climácica o clímax. Estas etapas evolucionan a lo largo de los años, aparecen especies nuevas más exigentes aprovechando las condiciones de suelo que dejaron las anteriores, desaparecen otras que necesitan más luz, etc. Este proceso se conoce como sucesión.

Las plantas mediterráneas suelen estar bien adaptadas al fuego, utilizan principalmente dos estrategias bien contrastadas. En primer lugar, encontramos las plantas pirófitas, cuya estrategia es la de morir en el incendio dejando gran cantidad de semillas que germinarán en la siguiente estación, asegurando así la supervivencia de la especie. En este bloque encontramos especies como los pinos, jaras, aliagas, etc. Por otra parte encontramos las plantas rebrotadoras, que suelen estar presentes en estados mas maduros del bosque. Su estrategia es la de salvarse el propio ejemplar, se trata de especies que les ha costado mucho llegar a donde están y no pueden permitirse el lujo de desaparecer por un incendio. Por esta razón, producen estructuras de protección frente a las llamas como pueden ser cortezas gruesas, o la capacidad de producir numerosos brotes desde el tronco o desde las raíces. En este grupo están representados los robles, encinas, alcornoques, lentiscos, etc.

El método de lucha mas eficaz contra los incendios forestales es la prevención, pero un sistema de prevención bien estudiado caso por caso y favoreciendo la aparición de especies rebrotadoras en lugar de pirófitas, y principalmente romper la continuidad de las masas forestales creando mosaico de ecosistemas, por ejemplo, en lugar de hacer cortafuegos como tal, crear zonas de transición donde las plantas se encuentren separadas entre si, a modo de dehesa, que se pueden aprovechar como pastos y que cortan el avance de un posible incendio.

El bosque mediterráneo es un ciclo, y resetear el sistema cada pocos años, que es lo que se está produciendo habitualmente, conlleva una pérdida considerable de biodiversidad que será muy difícil y muy larga de recuperar.

Plantas invasoras

Son muchas las plantas exóticas que cultivamos en nuestros jardines desde la antigüedad. La mayoría de ellas se caracterizan por poseer hojas carnosas o de gran tamaño, flores llamativas, etc. otras se han cultivado por resultar plantas útiles para nosotros, muchas de las frutas y hortalizas que cultivamos y consumimos son originarias de otros países.

Las plantas exóticas han tenido y tienen mucha presencia en nuestros jardines, nuestros huertos e incluso en nuestros bosques para la producción de madera u otros derivados.

El problema de estas plantas se produce cuando se escapan del cultivo controlado y aparecen en otras zonas que no nos interesan, en ocasiones en espacios naturales de gran valor medioambiental por su biodiversidad. Es en este momento cuando una planta alóctona se puede convertir en planta invasora, ya que puede desplazar a la flora autóctona por tener un crecimiento más rápido y en ocasiones también por producir unas sustancias llamadas alelopáticas que impiden la germinación y el crecimiento de otras plantas bajo su sombra como ocurre con algunos árboles como ailantos o eucaliptos.

Las zonas más sensibles a la infestación por plantas invasoras suelen ser las zonas húmedas, tanto ríos como marjales, ya que en estos lugares el agua no suele ser el factor limitante del crecimiento y plantas como el jacinto de agua, el helecho de agua o algunas plantas trepadoras que pueden afectar a la vegetación original proyectando sombra sobre ellas e impidiendo su desarrollo o simplemente ocupando su espacio como ocurre con acacias (Robinia pseudoacacia) o ailantos (Ailanthus altissima) en los bosques de ribera.

Otras zonas delicadas son las dunas y las maquias litorales donde suelen aparecer plantas suculentas como agaves o piteras, aloes, yucas o diversos cactus que provienen todas ellas de zonas desérticas o semidesérticas y por tanto están mejor preparadas para resistir la sequía y desplazan la flora autóctona.

La propagación de las plantas invasoras puede comenzar simplemente por la diseminación de sus semillas por el viento, las aves o arrastradas por el agua de lluvia, pero en demasiadas ocasiones se produce por el abandono descontrolado de restos de poda que contienen semillas o que son capaces de enraizar en el suelo.

No todas las plantas exóticas que aparecen en la naturaleza se consideran plantas invasoras, aunque sería muy adecuado realizar un seguimiento de éstas especies cada día más cultivadas y que con mayor frecuencia aparecen asilvestradas, por citar algunas, el árbol de las pagodas (Koelreuteria paniculata), el olmo siberiano (Ulmus pumila) o la morera de papel (Broussonetia papyrifera), la morera blanca o el plátano de sombra.

Fotos: (1. Ailanthus altissima; 2. Carpobrotus edulis; 3. Yucca aloifolia)