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Plantas en el estípite

Brachychiton populneum
Este trabajo se centra en un estudio de las diferentes especies de plantas que crecen de forma epífita sobre los estípites de las palmeras canarias (Phoenyx canariensis) del Campus Universitario de Espinardo (Universidad de Murcia).

El trabajo consistió en una revisión de cada individuo determinando todas las especies vegetales que crecían sobre el mismo.

La peculiar constitución del estípite de las palmeras canarias posibilita una gran cantidad de huecos rellenos de materia orgánica donde pueden germinar las semillas de otras plantas y desarrollarse como si de un macetero se tratase.

Ficus elastica
Las plantas encontradas podemos dividirlas en 3 grupos dependiendo del modo de dispersión de sus semillas. En primer lugar tenemos aquellas que sus frutos o semillas poseen estructuras que les permiten ser transportadas por el viento para colonizar nuevos substratos (anemocoria), en segundo lugar, aquellas cuyas semillas, una vez maduras caen al suelo sin más (barocoria) y aquellas plantas que presentan frutos más o menos carnosos que son ingeridos por las aves u otros animales (zoocoria) expulsando las semillas en sus excrementos lejos de la planta progenitora. Son estas últimas las que más abundan en este tipo de medios poco ortodoxos. 

El futuro de las plantas germinadas en este tipo de ambiente depende de cada especie en particular. Cuando se trata de especies herbáceas, normalmente pueden completar su ciclo biológico sin problemas, sin embargo, cuando se trata de especies leñosas, no siempre son capaces de desarrollarse completamente, especialmente en el caso de especies arbóreas que vivirán en la palmera una serie de años, a veces relegadas a formas tipo “bonsai” en el mejor de los casos o muriendo cuando su tamaño es excesivo para el espacio disponible para sus raíces.

En el total del muestreo se han encontrado ejemplares de las siguientes especies, ordenadas por familias:


Anacardiaceae
Pistacia lentiscus
Schinus molle


Caprifoliaceae
Lonicera japonica

Chenopodiaceae
Chenopodium album

Compositae
Conyza sumatrensis
Crepis vesicaria
Helychrysum stoechas
Sonchus tenerrimus
Senecio vulgaris


Euphorbiaceae
Mercurialis annua

Leguminosae
Acacia saligna

Liliaceae
Asparagus horridus

Moraceae
Ficus carica
Ficus elastica
Ficus microphylla

Palmaceae
Phoenyx canariensis

Pinaceae

Pinus halepensis

Solanaceae

Solanum luteum

Sterculiaceae
Brachychiton populneum

Rhamnaceae
Rhamnus alaternus

Urticaceae

Parietaria judaica

Verbenaceae
Lantana camara

Árboles de la huerta de Villena II

Firmiana simplex


Una vez desaparecidas las especies autóctonas y antaño habituales en el agro-ecosistema de la huerta, comienzan a ser sustituidos por otros árboles, el problema es que se está perdiendo la entidad de la huerta como tal, y se están ajardinando algunos caminos. La huerta no necesita un jardín, pero si una recuperación de los valores paisajísticos y medioambientales de los que gozó antaño y hoy, prácticamente han desaparecido.


En una de las actuaciones llevadas a cabo, próximas a las inmediaciones de "Casa Zúñiga" se han introducido las siguientes especies:


Robinias, moreras y adelfas.
Firmiana simplex. conocida como parasol chino, es una especie muy cultivada en japón y otros países y se ha puesto de moda como árbol e alineación en las calles de Barcelona o Valencia por ejemplo. Es una especie que nunca antes se había cultivado en Villena, salvo tal vez, algún ejemplar en algún jardín privado a modo experimental. Es una especie que si se plantase en los denostados jardines de Villena podría resultar interesante, si como parece, es una especie que resiste las heladas suficientemente bien. A mi juicio esta especie no tiene ninguna cabida en la huerta.


Acer negundo. Es un árbol caducifolio originario de los bosque de ribera de Estados unidos. Tiene un crecimiento bastante rápido, aunque tiene varios problemas en nuestras tierras. El primero es que en la huerta de Villena no tiene sentido introducir este tipo de especies. El segundo es que se trata de una especie invasora, que fácilmente se asilvestra compitiendo por el espacio con las especies autóctonas. La tercera es que durante los meses de verano se ve bastante afectado por los vientos secos quedando con un aspecto muy deslucido.


Plátanus x hispanica. Aunque hay ejemplares viejos de esta especie en la huerta, nunca ha sido una especie abundante, y siempre asociada a alguna construcción rural.


Ligustrum lucidum, El aligustre es un árbol de pequeño tamaño que es barato y fácil de cultivar, pero si en las calles tiene poco sentido que esta especie monopolice el arbolado viario, en la huerta tiene mucho menos sentido. Es una especie exótica como las demás que se están plantando ahora.


Ailantos.
Morus alba & Morus kagayamae, La morera en su momento ha tenido cierta relevancia en este aspecto. En las líneas férreas había al menos una morera en cada una de las casetas de los pasos a nivel, de las que solo queda una de gran tamaño en todo el término municipal. En otras regiones en las que imperó el negocio de la seda, la morera forma parte del paisaje habitual, no es el caso de Villena. Morus kagayamae, es una morera que no produce fruto, se emplea como árbol de alineación en ciudades, pero en la huerta no encaja.


Cupressus sempervirens. Esta especie podría tener cabida, siempre y cuando respeten su porte natural. Es una especie que tradicionalmente se ha utilizado para señalizar caminos.


Robinia pseudoacacia 'Casque rouge'. una especie muy ornamental por sus flores rosadas, pero totalmente fuera de lugar en la huerta de Villena.


Ailanthus altissima, si, si, ailantos, en España se invierten millones de euros en intentos por erradicar esta especie invasora, sin embargo en Villena, por llevar la contraria, se planta una alineación de esta especie donde antes había un bosque de chopos y olmos.




Árboles de la huerta de Villena I

Uno de los últimos sauces llorones de la huerta.

La huerta de Villena es un espacio muy interesante donde desde tiempos inmemoriales el ser humano ha aprovechado la fertilidad de sus tierras. Pero en la huerta junto a los cultivos siempre han cohabitado una serie de árboles típicos de este tipo de paisaje. Unos valores que se pierden cada día, disminuyen con cada árbol muerto de viejo, por el fuego o bajo la acción humana. Sauces, olmos, chopos y mimbreras arbolaban la huerta, dando cobijo a la fauna salvaje, sombra y ramas a los agricultores, y sobretodo, personalidad y entidad a un paisaje, un agro-ecosistema en equilibrio, creado por el trabajo del hombre, y que debería ser una de las señas de identidad de la ciudad de Villena. 

Chopos blancos.
Los árboles de los que os hablo, no siempre han sido especies o variedades autóctonas, pero si, árboles ligados a la presencia del ser humano. Se trata de especies originarias de los bosques de ribera, capaces de resistir suelos arcillosos, niveles freáticos altos e incluso periodos de inundación sin resultar dañados. Al mismo tiempo, estas especies se caracterizan por su rápido crecimiento y por la facilidad que acarrea su reproducción, bien sea por esqueje o por trasplante de rebrotes.

Éstos árboles podían estar situados en distintos lugares, dependiendo de la función que debían desempeñar. Era frecuente bordear los caminos por árboles para ofrecer sombra a los paseantes, también, sustentaban las paredes de las acequias de riego y drenaje y proyectaban sombre sobre el agua evitando así su evaporación por efecto del sol y la colonización de algas unicelulares que pondrían el agua verde, era frecuente que éstos ejemplares produjesen setas en la base del tronco que podían ser aprovechadas como alimento. Eran comúnmente plantados junto a las casas de labor dando sombra a sus ocupantes y en los lindes de las fincas, delimitando las parcelas y ejerciendo una acción de barrera cortavientos muy beneficiosa para los cultivos.

Las principales especies de árboles que aparecen en nuestra huerta, aunque cada día son mucho más escasas son las siguientes:

Chopo lombardo (Populus nigra 'Pyramidalis'), es un árbol procedente del norte de Italia, pero muy extendido por toda Europa como árbol ornamental. El chopo lombardo crece hasta más de 30 metros con una copa estrecha que se ensancha un poco hacia la mitad de su altura, dando la sensación de que el árbol es más alto aún de lo que en realidad es. Los mejores ejemplares que quedaban en la huerta eran un grupo en la "Casa el Diputaor" de los que quedan varios ejemplares bastante viejos, y otros dos ejemplares situados cerca de la carretera de Pinoso, ambos ejemplares muertos tras un incendio hace algunos años.

Chopos negros.
Chopo negro (Populus nigra var. Betulifolia) extremadamente escaso, este árbol está extendido por toda Europa. Puede superar los 30 metros de altura ha sido eliminado de la huerta casi en su totalidad o sustituido por Populus x canadiensis, un híbrido entre esta especie y la especie americana (Populus deltoides). El último gran ejemplar que teníamos en Villena, cuentan que fue talado y troceado para el cultivo de la seta de chopo, un precio muy alto para unos poco kilos de setas. 

Álamo o chopo blanco (Populus alba) un árbol autóctono de gran tamaño, muy escaso también. Una de las mejores choperas de Villena se encontraba cerca de la Casa Zúñiga, hoy desaparecida. apenas quedan algunos ejemplares junto a la acequia del Rey, incluyendo el ejemplar de mayor tamaño de la huerta, unos pocos en La Troya y el cauce del Vinalopó y unos pocos en el camino de San Juan junto a una casa.

Olmo (Ulmus minor) a pesar de ser cada día más escaso, es la especie más abundante dentro de la huerta de Villena, aun así, apenas quedan ejemplares de gran tamaño, ni olmedas bien conservadas. El olmo es un gran árbol de hasta más de 30 metros. Sus tronco eran empleado muy a menudo como vigas centrales en las casas. Sus hojas eran consumidas por el ganado. La mejor de las olmedas que quedaba en Villena ha sido destruida este año, y el resto de olmos que quedan, o bien crecen aislados, o bien formando setos o alineaciones en mejor o peor estado.

Olmeda del instituto. De las últimas de Villena y en grave peligro.

Sauce llorón (Salix babylonica) esta especie proveniente del Norte de China, aparece muy escaso en Villena y los pocos ejemplares que quedan están casi todos decrépitos y muy deteriorados. Éste árbol es conocido por todo el mundo, por su copa amplia formada por ramas péndulas que cuelgan hasta el suelo en algunos casos. Era una especie fundamental en los jardines románticos.

Mimbrera o sauce blanco (Salix alba y Salix fragilis), éstos árboles además de por su sombra, eran utilizados para obtener ramas finas que se podían utilizar para trabajos de cestería (de ellas se extrae el mimbre) por esta razón, casi todos los ejemplares que encontramos en Villena han sido desmochados repetidas veces, formando un tronco corto y una copa densa formada por multitud de ramas delgadas de similar tamaño todas ellas. 

Viejo nogal.
Sarga (Salix atrocinerea) este arbusto o arbolillo muy escaso, apenas hay unos poco ejemplares en toda la huerta. Se trata de una especie de gran valor ornamental, siendo interesante su utilización como planta de jardín. Estos sauces, como el resto de especies, poseen en su corteza ácido salicílico, uno de los componentes de la aspirina, teniendo por tanto, un cierto valor medicinal.

Nogal (Juglans regia) No es de las especies más abundantes de la huerta. apenas quedan algunos ejemplares viejos en toda la Huerta, sin embargo, es una especie importante, por sus frutos, y sus troncos suelen tener huecos que utilizan las aves para anidar.

Además de estas especies, aparecen de forma testimonial otras especies. La acacia negra (Gleditsia triacanthos) y la falsa acacia (Robinia pseudoacacia) se solían plantar a lo largo de los caminos o las vías férreas, quedando algunos ejemplares junto a las vías del ferrocarril y en el trazado del antiguo "chicharra", En ocasiones se plantaba el plátano de sombra (Platanus x hispanica), pinos carrascos (Pinus halepensis), árboles del paraíso (Elaeagnus angustifolia), almendros, higueras, avellanos, árboles frutales, etc.

Al desaparecer todos estos árboles de la huerta, se pierde una parte importante de nuestro patrimonio, que hay que unir a la pérdida del patrimonio etnográfico y arquitectónico como las norias de agua, las infraestructuras de los regadíos, las casas tradicionales, etc.

Dos de los últimos chopos de la huerta.

Olmos centenarios de Villena en peligro


Una de las consecuencias de la desaparición de la OLMEDA DE LA CARRETERA DE PINOSO a sumar a las ya de por si negativas como son la desaparición de un conjunto arbóreo (refugio de fauna, sumidero de CO2, productor de oxígeno, protector del suelo, etc.) es el debilitamiento general de los olmos, probablemente centenarios, del margen de la carretera. Este debilitamiento se debe a la rotura de raíces masiva que sufrieron estos árboles al eliminar dicha olmeda, que procedía sin duda de rebrotes producidos por las raíces de estos olmos.

El debilitamiento se manifiesta por la abundancia de ramas secas que presentan las copas de estos árboles. Paralelamente a la muerte de ramas producida por el desequilibrio entre la copa y el sistema de raíces, los árboles debilitados son mas propensos al ataque de insectos que se alimentan de la parte interna de la corteza de dichas ramas (escolítidos) entre los que se encuentran algunos coleópteros del género Scolytus, insectos vectores de la enfermedad de la grafiosis (Ophiostoma novo-ulmi) al transportar las esporas de este hongo adheridas a su cuerpo de un árbol a otro extendiendo la enfermedad.

Esperemos que estos árboles consigan recuperarse de esta agresión y seguir viviendo como hasta ahora, como unos de los pocos olmos adultos, árboles singulares, que quedan en nuestro municipio. 

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Injertos

Injerto de ciruelo sobre almendro

En primer lugar quiero dejar claro lo que es un injerto. Un injerto es un tipo de reprodución vegetal asexual, es un tipo de clonación en la que podremos reproducir muchas veces las características que nos interesan, ya sea calibre del fruto, forma de la flor o color de la hoja por ejemplo. Un injerto consta de dos partes, es la unión de un pie o patrón y una variedad.

El patrón o pie de injerto proporciona las raíces y parte del tronco al nuevo espécimen. Puede ser un ejemplar procedente de semilla de la misma especie, puede haberse producido por esqueje u otros medios. En ocasiones se puede utilizar una especie diferente del mismo género o de diferente género, por ejemplo, el membrillero (Cydonia oblonga) se utiliza como patrón de níspero japonés (Eriobotrya japonica) entre otros.

El injerto propiamente dicho, la variedad, púa, o yema, ha de obtenerse de un árbol sano, vigoroso y lógicamente, que posea las características que deseamos reproducir. Hay que seleccionar ramas de un año que posean yemas de crecimiento (evitando las de flor) antes de su brotación.

Injerto recién hecho (11/03/2011)
El momento de realizar los injertos ha de coincidir con el periodo vegetativo de la planta, si lo hiciésemos demasiado pronto, la corteza no se desprendería con facilidad, el cambium no tendría actividad y por tanto, el injerto no sería viable. Si lo hacemos demasiado tarde, la variedad puede estar muy adelantada, si ya ha brotado, el injerto fallará por una excesiva evapotranspiración que hará que se seque.

Los motivos para injertar pueden ser varios, los principales motivos son para perpetuar variedades comerciales, cambiar la variedad cultivada en un lugar, conseguir que las especies que nos interesan sean más resistentes a condiciones de suelo, plagas, clima, etc.

Las técnicas de injerto son múltiples, de yema, en escudete, en "T", en púa de corona, injerto por aproximación, etc. todas estas técnicas tienen en común unas pautas muy elementales. Para que el injerto tenga éxito, tanto el patrón como la variedad deben ser compatibles, para lo cual, durante la historia, se han ido haciendo ensayos de prueba y error para conocer los mejores patrones para cada variedad y cada suelo. El patrón, siempre ha de estar ligeramente mas adelantado fenológicamente que el injerto, en algunas variedades interesa recoger las púas para injertar algún tiempo antes y conservar en la nevera para mantenerlas en parada vegetativa hasta el momento de injertar.

Formación de callo (01/05/2011)
Por último, el cambium de ambas partes ha de estar en íntimo contacto. El cambium es una capa de células activas que se encuentra bajo la corteza y es el encargado del crecimiento en grosor del tronco y las ramas, de cerrar las heridas, etc. el injerto podemos considerarlo como una herida, que al comenzar a cerrarse por parte del cambium se forma un nuevo tejido de células desordenadas para rellenar el espacio vacío conocido como callo. Es cuando el callo del patrón y el callo del injerto se fusionan cuando podemos considerar que el proceso ha sido un éxito.

Las especies que se injertan habitualmente pueden ser tanto especies leñosas como herbáceas, ornamentales, frutales o forestales.

En cuanto a especies herbáceas que se suelen injertar son las sandias sin semillas sobre calabaza, rosales ornamentales, coníferas enanas, ciruelos de hojas rojas, etc. Vides, olivos, todo tipo de frutales se suelen injertar para obtener buenas producciones más homogéneas por ser todas ellas genéticamente iguales. A nivel forestal se pueden injertar pinos piñoneros para acelerar la producción de piñones, o conseguir madera de nogal de mejor calidad.

Ciruelo sobre almendro
Callo (04/08/2011)
Injertos de esta primavera en el mes de agosto.

Heridas de poda

Herida abierta.

Es frecuente que todos nosotros veamos podar árboles de las ciudades, en ocasiones somos nosotros mismos los que realizamos dichas podas, pero ¿que ocurre cuando cortamos una rama?

Las plantas leñosas poseen una estructura de protección que es la corteza. Esta recubre los troncos y ramas de los árboles impidiendo la deshidratación, de los agentes externos y del ataque de hongos y bacterias que podrían producir pudriciones y causar graves daños a la madera. Cuando podamos un árbol estamos ocasionándole una serie de heridas que si no fuese por un mecanismo que el propio árbol desarrolla podrían llegar a producir serios daños a su estructura, vitalidad o estabilidad. Estos mecanismos de los que hablamos son básicamente dos. En primer lugar, el árbol debe aislar la herida en un proceso conocido como compartimentación de la madera y en segundo lugar, el árbol recubrirá la herida con nueva corteza gracias al labio cicatricial.

Formación del labio cicatricial.
La comparimentación es un proceso físico químico que creará una barrera de madera modificada rodeando una posible pudrición, evitando de este modo que dicha pudrición pueda avanzar hacia el interior y afectar a la madera sana del vegetal. Esta madera de la que os hablo tiene una consistencia distinta a la madera normal, es más dura y su composición química es diferente, posee una serie de sustancias que el árbol acumula para cambiar la composición química, acumula fenoles y modifica el pH de la zona afectada, al mismo tiempo taponará los vasos conductores que se hayan visto afectados. Al finalizar el proceso de compartimentación, el árbol habrá creado barreras laterales, transversales y frontales dejando totalmente aislada la pudrición e impidiendo que se extienda.

Cada especie arbórea tiene su propio sistema de compartimentación determinado genéticamente, sin embargo, en algunas especies, esta respuesta frente a agresiones no es lo suficientemente rápida o enérgica y las pudriciones avanzan sin control afectando todo el tronco. Esto ocurre especialmente en alguna especies de crecimiento rápido como chopos o sauces, por eso es tan importante conocer bien la biología de los árboles a la hora de realizar podas que pueden transformar árboles sanos en otros debilitados y con peligro por caídas o roturas.

Herida a medio cerrar.
El labio cicatricial es la forma que poseen los árboles para cerrar sus heridas. Los vegetales no pueden cicatrizar como los animales que son capaces de reconstruir algunos de sus tejidos, por tanto, cuando sufren cualquier tipo de herida, el método que tienen para cerrarla es cubrirla con una nueva corteza de tejido vivo. El responsable de formar este nuevo tejido es el cambium, un tejido que se encuentra entre la corteza y la madera del árbol, es una capa de células encargada del crecimiento en grosor del tronco y las ramas mediante división celular, creando nueva madera hacia el interior y corteza hacia el exterior.

La completa cubrición de una herida mediante el labio cicatricial puede tardar varios años, por tanto, a la hora de podar, debemos cortar siempre ramas de diámetro pequeño, y programar de una forma adecuada la poda a lo largo de los años. En las fotos que os muestro se puede ver el proceso completo de evolución de las heridas de poda en una higuera. 

Herida casi cerrada.
Herida completamente cerrada.

Árboles estrangulados

Los dos pinos afectados.

A veces a muchas personas se les olvida que los árboles son seres vivos. Hay gente que parece que ni tan siquiera se han planteado alguna vez que los árboles sean seres vivos, sino que los ven como meros elementos del paisaje como las piedras, los edificios o las líneas eléctricas.

Las agresiones que sufren los árboles son innumerables, y en este Blog ya estamos habituados a hablar de ellas, desde talas, desmochados, fuego, etc. aunque a veces estas agresiones surgen a causa de una buena voluntad combinada con desconocimiento o con desidia, sin un mínimo seguimiento o mantenimiento.

Detalle de un estrangulamiento.
Estos árboles que veis en la foto son dos pinos carrascos (Pinus halepensis) plantados hace unos años en un polígono industrial de Villena, no hace falta fijarse mucho para ver que algo raro les pasa. Su copa es bicolor, con las ramas inferiores de un verde brillante y un gran vigor en su crecimiento, de hecho, están empezando a sustituir al resto de la copa, pues ya la están sobrepasando en crecimiento, y el resto de la copa está de un color amarillo apagado, sin apenas crecimiento anual y con bastante mal aspecto. En ambos ejemplares este cambio mencionado de la apariencia de la copa comienza a hacerse patenete a la misma altura.

El causante de este curioso aspecto es un trozo de cuerda, de hilo de nailon, colocado en su momento, tal vez para sustentar este árbol cuando fue plantado para mantenerlo firme a un tutor, o para mantenerlos sujetos al camión que los trasportó hasta el lugar, son simples especulaciones, ya que no es fácil de saber el motivo. El caso es que estos hilos que rodeaban el tronco nunca se eliminaron, nadie se percató de ellos y permanecieron alrededor del tronco de los árboles, que al engrosarse, ha ido estrangulándose lentamente.

Detalle del otro estrangulamiento.
Los sistemas conductores de savia de los árboles se encuentra en el perímetro del tronco protegido por la corteza. El efecto del estrangulamiento es el mismo que si hacemos un torniquete en un brazo o una pierna, al ejercer presión mediante la cuerda reducimos el flujo de sangre al resto del miembro. En el árbol pasa lo mismo, la diferencia es que en lugar de apretar la cuerda sobre el tronco, es el tronco el que ejerce presión sobre la cuerda, que con el paso de los años la presión es mayor, hasta que llegue el momento en que una de dos, o bien el árbol sea capaz de absorber esa cuerda dentro de sus tejidos y volver a crecer con normalidad, o bien, el flujo de sabia se detenga y por tanto toda la copa que se sitúa por encima del torniquete deje de vivir.

Uno de los efectos primeros que se detectan es el cambio de grosor del tronco, que aumenta ostensiblemente en la parte superior de la estrangulación, esto es debido a que los elementos elaborados de la sabia no pueden volver a las raíces y quedan almacenados en esta zona del tronco. Existe una técnica en arboricultura frutal, en la que estos estrangulamientos se producen de forma deliberada alrededor de las ramas o del tronco de los árboles frutales para aumentar la cantidad de frutos o el calibre de los mismos. En este caso se emplea una herramienta llamada estrangulador de savia, que elimina un anillo de corteza para impedir que la sabia elaborada circule hacia las raíces y permanezca en la copa y en los frutos. Con el tiempo ese anillo de corteza vuelve a crecer y el árbol se recupera de su agresión.

Detalle de la copa. Nótese el cambio de color y vigor.

Añadir por último, que mientras fotografiaba estos pinos, pude ver pasar un grupo de ocho grullas que volaron por encima de mi en su formación típica de vuelo. Las grullas no son nada fáciles de ver por estas tierra, por lo que se trata de un avistamiento muy interesante.

Grullas (Grus grus)

A Villena le molestan todos sus árboles

Vista general del parque
Primero fueron los plátanos de la plaza de María Auxiliadora, luego le llegó el turno a los del paseo de Chapí, y para acabar, los únicos que quedaban, los de la calle Picasso, junto a la plaza de toros. La "fantástica" actuación ha consistido en talar dos cipreses a ras de suelo y talar tres plátanos adultos y en perfecto estado de salud a una altura mayor. Lo mejor de todo es que todos se lavan las manos, unos alegan poda de rejuvenecimeinto, los responsables no tiene conocimiento, etc... estamos acostumbrados.

Plátano desmochado
Ahora bien, yo propongo que para estar así, que ¡Arrasemos con todo, cortemos todos nuestros árboles para que dejen ver las obras del progreso! ¡Arranquemos todos y pongamos en su lugar árboles de plástico! ¡Arranquemos pinos centenarios para hacer piscinas, olmos para ampliar carreteras y plátanos para ver pirámides! Si, si no hace falta irse a Egipto para ver una pirámide, la tenemos en Villena, en la plaza de toros, una horterada como cualquier otra, se podría haber optado por un cubo, un cilindro o un a esfera, pero el arquitecto se decidió por esta figura geométrica, por poner algo.

Y es que esta obra magistral no puede lucir teniendo a su lado algo tan corriente, tan vulgar como unos árboles, de tan solo, unos 40 años de edad, hay que quitarlos, hay que dejar paso al ladrillo, ¿para que queremos la fresca sombra de sus hojas en verano? si tenemos aire acondicionado en la pirámide, ¿para que queremos que mejore la calidad del aire que respiramos, que se fijen partículas en suspensión, que se libere oxígeno, que se absorba dióxido de carbono, ¿para que? Si nos conformamos con lo que sea, con que nos den un espectáculo los domingos a las 5 de la tarde, saciamos nuestra sed de sangre, y listo.

Interior del parque
En la antigüedad eran faraones los que perdían la cabeza por sus pirámides, hoy son algunos políticos y sus allegados los que por sus delirios de grandeza, por pasar a la historia por sus obras arquitectónicas, no les importa sacrificar, antes esclavos, ahora árboles, meros daños colaterales al fin y al cabo. Sacrificios necesarios para seguir con este pijismo, snobismo y mamoneo imperante, olvidando tantas veces lo verdaderamente importante para el pueblo.

Ciprés talado
Con cada árbol que cortamos retrocedemos el tiempo que ha tardado en formarse. Y es que una ciudad que quiere progresar ha de aprender a convivir, respetar y ampliar sus zonas verdes. Igualito que Villena, que sus zonas verdes son cada vez más zonas grises, de cemento, duro como la cara de algunos. Me pregunto que será lo próximo, que será tan importante para que se empobrezca aun mas nuestro paupérrimo patrimonio arbóreo.

Para quien no conozca este jardín, puede ver su aspecto anterior en la foto extraída de una aplicación de Google Maps. Como veis, los plátanos han sido totalmente desmochados y han desaparecido los cipreses. También os invito a utilizar esta aplicación para para ver el antiguo paseo de Chapí, cuando aun tenía arbolado destacable.

Vista anterior, extraída de Google maps
Vista anterior, extraída de Google maps

Menos olmos en Villena

Mayo 2010
Noviembre 2010

Si os fijáis mínimamente, podréis apreciar las diferencias notables entre estas dos fotografías, en la primera, tomada a principios de verano, podemos ver una maravillosa olmeda, frondosa, densa, fresca, etc. en la segunda imagen podemos ver como esa olmeda ha desaparecido.

Ejemplares jóvenes talados
De nuevo ha sucumbido incomprensiblemente a pase de motosierra y retroexcavadora un conjunto arbóreo importante para Villena (y ya van demasiados), en este caso, se trata de un bosquete de una especie que se encuentra cada día más amenazada en toda Europa como es el olmo (Ulmus minor).

El olmo, abundante antaño, viene siendo afectado desde hace tiempo por una grave enfermedad fúngica conocida como grafiosis, causada por el hongo Ophiostoma novo-ulmi, que tapona paulatinamente los vasos conductores de savia del árbol hasta causarle la muerte. Otra causa de su regresión, son las concentraciones parcelarias y las modernizaciones de los regadíos que hacen desaparecer los setos y las acequias, de las que el olmo era pieza fundamental.

En Villena, el olmo, junto con el chopo y el sauce, ha sido uno de los árboles más empleados en la huerta para delimitar parcelas, crear setos cortavientos o sustentar los márgenes de las acequias. Estos árboles cada día son más escasos, con lo que estamos perdiendo el valor paisajístico y la personalidad que aportaban a nuestra extensa huerta. Es triste que en lugar de proteger y respetar estos arboles y arboledas relícticas nos dediquemos a destruirlas.

Olmo arrancado. 40 cm. de diámetro
Esquivando esta enfermedad, y las transformaciones agrarias hasta la fecha, encontrabamos esta olmeda, con una extensión de unos 1300 metros cuadrados (datos del Sig-pac) de olmos adultos, alcanzando diámetros de hasta 40 centímetros (fotografía), y que ocupaba casi la mitad de la parcela. Esta olmeda estaba en expansión con numerosos ejemplares jóvenes que se extendían también al otro lado de la carretera, eliminados estos por coincidir con el trazado de una conducción de aguas pluviales.

La olmeda en cuestión se situaba al inicio de la carretera de Villena - Pinoso, y de la que ya hablé en su momento en el artículo sobre el olmo pedunculado y el resto de olmos de dicha carretera. Esta olmeda probablemente derivaba de los olmos de la alineación de la carretera ya que el olmo tiene gran facilidad para reproducirse por medio de estolones. 

Las razones para eliminar esta impresionante arboleda han sido, según uno e los trabajadores contratados para la tarea de arrancar estos árboles, es la de preparar el terreno para instalar un vallado. (Si para colocar una valla hay que eliminar todos los árboles... me parece absurdo).

De momento se han respetado los olmos del margen de la carretera, que por suerte, tal vez gracias al citado artículo, ahora están un poco más protegidos por una barrera quita-miedos para evitar colisiones de vehículos.

Olmos del margen de la carretera

Y volvemos una vez mas a lo de siempre, y es que no sabemos cuidar y proteger lo que tenemos, y a los que si que nos preocupa esta situación tenemos que ver como poblaciones de los alrededores, teniendo un patrimonio natural mucho más modesto que el de Villena, invierten dinero, tiempo y esfuerzo en su conservación, querer es poder. Y no me queda más que decir, solo esperar que seamos capaces entre todos de valorar el resto de olmedas que nos quedan, por ejemplo, la del descampado del instituto, actualmente en progresión, y que debería integrarse en una zona verde municipal.

Desde siempre ha habido gente que tiene una joya y no lo sabe, el mayor problema viene cuando el individuo quiere deshacerse de su "tesoro". En mi modesta opinión, talar una de las mejores olmedas que quedaban en todo el término municipal de Villena es comparable a utilizar una obra de Shakespeare para envolver pescado. INCULTURA TOTAL.

Restos de ramaje en la parcela
Restos de algunos tocones arrancados
Eliminación de ramaje

Las consecuencias eran de esperar, el debilitamiento general de los olmos, probablemente centenarios, del margen de la carretera. Este debilitamiento se debe a la rotura de raíces masiva que sufrieron estos árboles al eliminar dicha olmeda, que procedía sin duda de rebrotes producidos por las raíces de estos olmos.

El debilitamiento se manifiesta por la abundancia de ramas secas que presentan las copas de estos árboles. Paralelamente a la muerte de ramas producida por el desequilibrio entre la copa y el sistema de raíces, los árboles debilitados son mas propensos al ataque de insectos que se alimentan de la parte interna de la corteza de dichas ramas (escolítidos) entre los que se encuentran algunos coleópteros del género Scolytus, insectos vectores de la enfermedad de la grafiosis (Ophiostoma novo-ulmi) al transportar las esporas de este hongo adheridas a su cuerpo de un árbol a otro extendiendo la enfermedad.

Esperemos que estos árboles consigan recuperarse de esta agresión y seguir viviendo como hasta ahora, como unos de los pocos olmos adultos, árboles singulares, que quedan en nuestro municipio. 

Olmos en la primavera siguiente.

"La Morruda" de Segorbe


El olivo es uno de los árboles que mejor representan el carácter mediterráneo. Duros donde los haya, adaptándose a las condiciones más adversas. Resistiendo durante milenios las sequías, los inviernos, las podas, muchas veces aberrantes, otras comedidas, y en ocasiones, sobrevivir al abandono. Estas vivencias van forjando un tronco mas bien corto, y habitualmente retorcido y grueso que es característico de la especie.

El cultivo del olivo se pierde en el tiempo, podemos encontrar multitud de variedades adaptadas a las condiciones climáticas y edáficas mas diversas. Árbol útil por su leña, por sus frutos encurtidos, pero sobretodo, debemos considerar el aceite de oliva un ingrediente fundamental en la dieta mediterránea.

El árbol que nos ocupa se encuentra en el municipio castellonense de Segorbe, en plena sierra de la Calderona cerca de la "Masía de Ferrer". 

Este olivo monumental es conocido popularmente como Olivera Morruda (nombre dado por la variedad, típica de la comarca). Se trata de un ejemplar que muestra un excelente vigor, con una abundante cosecha de frutos este año. Destaca el perímetro de su tronco, con mas de 6 metros de perímetro, y la amplitud de su copa, con unos 12 metros de diámetro, sus ramas, sabiamente, descansan sobre unos puntales para evitar posibles roturas debido a su peso. Con estas dimensiones espectaculares y una edad estimada en unos 1.500 años, este majestuoso árbol es historia viva de nuestra cultura mediterránea, y un patrimonio extremadamente valioso que hay que conservar.

En 2008, La Morruda fue reconocida como el mejor olivo monumental de España por la Asociación Española de Municipios del Olivo.

El excelente estado de conservación de este olivo milenario es fruto de los buenos cuidados que ha recibido este ejemplar durante toda su vida. Se trata de un árbol muy conocido y muy apreciado por los segorbinos, lo que garantiza la supervivencia de esta joya de la Sierra Calderona.


Muérdago


El muérdago es una planta hemiparásita, es decir, posee clorofila, pero necesita para vivir parasitar las ramas de diversas especies leñosas de las que obtiene agua y sales minerales. Pertenece a la familia de las Viscáceas (Viscaceae), aunque antiguamente se consideraban dentro de la familia de las Lorantáceas (Loranthaceae) en la península ibérica existen dos géneros que aglutinan varias especies.

La grama de los enebros o muérdago enano (Arceuthobium oxicedri) es una planta de aspecto similar a las ramas de una sabina, de hecho, esta especie parasita enebros y sabinas (Juniperus spp.), sus ramillas son muy cortas, de color verde y aspecto articulado, sus frutos son duros y cuando están maduras salen disparadas para colonizar otras partes de la planta huésped. Las semillas cuando germinan se introducen en el interior de la corteza de la planta parasitada, forman un haustorio, que lo consideraríamos el equivalente a las raíces, que coloniza vasos caulinares de trasporte de savia, y no emitirán tallos hasta pasados 2-5 años. Causa daños muy serios en los enebros llegando a producirles la muerte en unos pocos años.


El otro género presente en la península es "Viscum". Estas plantas se caracterizan por su modo de crecimiento, siempre sobre la madera de su árbol huésped, la ramificación es característica, de cada yema brotarán dos ramas, dándole a la planta un aspecto hemisférico. Este tipo de plantas se caracterizan por producir frutos carnosos atractivos para la avifauna que tras consumirlos dispersará sus semillas que si caen en un lugar apropiado podrán formar una nueva planta. Su modo de parasitismo se produce cuando la semilla germina en el lugar adecuado, desde ese momento, la plántula emitirá un tallo con el objetivo de penetrar bajo la corteza de su huésped y formará un órgano que se denomina haustorio por donde "robará" la sabia del árbol.

Viscum album es el muérdago europeo, existen tres subespecies naturales de la península ibérica:

Viscum album subsp. abietis aparece en diversas zonas de la cordillera pirenaica creciendo siempre sobre ramas de abetos (Abies alba) como su propio nombre indica .

Viscum album subsp. album es una especie que aparece como planta parásita de diversos árboles de hoja ancha o frondosas de hoja caduca. Entre las especies que puede parasitar podemos citar a modo de ejemplo: chopos, manzanos, tilos, perales, avellanos, castaños, etc.


Viscum album subsp. austriacum es el muérdago de los pinos, aparece distribuído por gran parte de la península frecuentando especialmente bosques de pino albar (Pinus sylvestris), aunque puede aparecer en otras especies de pino como en la primera foto, parasitando un pino carrasco (Pinus halepensis) en el Vedado de Peñaflor, en Zaragoza.

Viscum cruciatum es la otra especie ibérica. Este muérdago puede aparecer en distintas especies de árboles, frecuentemente en olivos y almendros. está presente en algunas zonas de Andalucía.

El muérdago se ha considerado por diversas civilizaciones y culturas como planta sagrada. Los celtas la relacionaban con la fertilidad y el amor. De esta tradición deriva la de besarse bajo el muérdago en navidad. Los galos veneraban esta planta y se reunían sus druidas bajo encinas cargadas de muérdago para hacer sus oraciones, por la creencia de que era una planta mágica, capaz de curar cualquier enfermedad.

Es una importante planta medicinal, aunque sus frutos son altamente venenosos, a pesar de ello, sus tallos se utilizan por sus propiedades hipotensoras y diuréticas, así mismo, destaca su utilización en tratamientos antitumorales. 

Uno de los usos tradicionales que ha tenido esta planta es para la obtención de un tipo de pegamento denominado "liga" que se utilizaba para cazar pájaros por medio del "parany".

En ocasiones se ha cultivado esta planta como ornamental en algunos jardines de estilo japonés, para lo cual siembran semillas en heridas hechas ex-profeso en la corteza de un manzano. Este dato es anecdótico, pues el muérdago se considera como plaga forestal, llegando a producir la muerte de los árboles que parasítan durante episodios de acusado estrés hídrico.

Fotos:
1.- Viscum album subsp. austriacum sobre Pinus halepensis en Peñaflor (Zaragoza).
2.- Arceuthobium oxicedri sobre Juniperus phoenicea en Culla (Castellón).
3.- Viscum album subsp. album sobre Tilia cordata en el Valle de Arán (Lérida/Lleida).
4.- Viscum album subsp. austriacum sobre Pinus sylvestris en el macizo del Penyagolosa (Castellón).