Resurrección


Recientemente leí un artículo que hablaba de que unos investigadores franceses habían descubierto que las arañas que viven en zonas pantanosas eran capaces de "resucitar" tras estar aparentemente muertas por ahogamiento.

Este artículo me hizo pensar sobre los proyectos en que se invierte el dinero. el experimento consistía en recoger unas cantidades ingentes de varias especies de arañas que se desarrollan en medios fácilmente inundables, introducirlas en tarros llenos de agua para ver cuanto tardaban en morir ahogadas. No se sabe muy bien lo que pretendían conseguir, quiero pensar que buscaban comprobar alguna teoría, y no solamente movidos por algún tipo de aracnofobia pretendían matar a las arañas por puro placer.

Sigo diciendo que no se si conseguirían su objetivo, pero al parecer lo que pudieron comprobar les asombró mucho, y es que después de ahogadas, muchas de estas arañas volvían a la vida pasado un tiempo, y lo publicaron como el que descubre el mundo.

He de decir que cualquier persona que le guste la naturaleza y tenga curiosidad por conocer sus formas de vida, que al mismo tiempo haya ido alguna vez a alguna piscina, habrá podido comprobar como toda clase de insectos y arácnidos que caen al agua, cuando son retirados de la piscina, son capaces de seguir viviendo como si nada hubiera pasado.

El único mérito de estos científicos es el de haber escrito algo que la mayoría dábamos por supuesto y que al parecer no se había documentado anteriormente. En la foto os muestro un coleóptero del Género Rhizotrogus extraido de una piscina, aparentemente muerto y que tras secarse un rato volvió a caminar, y sin realizarle el boca a boca ni nada.

Pawlonia tomentosa del Zaricejo

Ayer de excursión con mi gran amigo J.C. Hernández (en la foto) puede descubrir una pequeña joya dentro del arbolado singular de Villena que no conocía, un ejemplar de Pawlonia tomentosa, árbol que tiene diversos nombres comunes pero que no me gusta ninguno, árbol de la emperatriz, árbol dedalero, paulonia, etc. Se trata de un pequeño árbol de crecimiento rápido, originario de China y Japón que destaca por sus hojas de gran tamaño y su espectacular floración primaveral.

He de reconocer que me da un poco de miedo dar a conocer este árbol que ha pasado desapercibido igual que para mi, para la mayoría de la población, ya que muchas veces lo que se conoce se estropea, por otra parte, dejar en total anonimato a este magnífico y raro ejemplar me parece una negligencia, ya que podría desaparecer en cualquier actuación sobre el entorno por desconocer su valor. Serían necesarias unas medidas de protección urgentemente para evitar su desaparición.

La Pawlonia tomentosa es una especie rarísima en el término municipal de Villena, más si tenemos en cuenta las dimensiones de este ejemplar que nos pueden dar una idea de su edad.

El árbol en cuestión se encuentra junto a una balsa de riego abandonada, acompañada por algunos pinos y ailantos, y rodeado el conjunto por campos de cultivo extensivo de cereal.

El individuo presenta un tronco muy grueso en la base, quedando hueco en su parte inferior y mostrando una abertura de grandes dimensiones que probablemente corresponda con la "cicatriz" de una rama de grandes dimensiones que se le cortó en el pasado. actualmente el árbol presenta tres ramas principales que parten desde bien abajo, la central está cortada y las dos laterales conforman la copa. Presenta ramas secas en su conjunto debido al estado de abandono que presenta, pese a ello, el árbol ha recibido podas y cuidados en el pasado. Este ejemplar goza de un estado de salud en apariencia bueno pese a los daños antes comentados, presenta un vigor bastante bueno para su edad y estado, y una abundante fructificación.


Última noticia:

Ya está incorporado en el inventario del catálogo oficial, con el nº1958, como Árbol singular, de hecho es el único ejemplar de Paulonia en el catálogo, así que se tendrá en cuenta, para incluirlo como monumental.

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Insectos asombrosos


Esto que veis es la cabeza y tórax de un macho de Pseudolucanus barbarossa, una de las especies ibéricas de ciervos volantes. Este ejemplar lo encontré en el Parque Nacional de Cabañeros, en una zona de melojar. Sin duda, este insecto había sido depredado por algún animal más grande que el, presumiblemente algún roedor o algún carnívoro pequeño que se alimentó solamente de abdomen, sin duda la parte más jugosa y nutritiva de este insecto, desechando sus mandíbulas sin apenas aporte calórico. El dato más asombroso de este hallazgo, aunque parezca increíble, es que éste animal todavía seguía vivo, aún se movía, de hecho, intentó morderme cuando lo cogí del suelo.

Esta característica de resistencia se debe al sistema nervioso de los insectos, muy primitivo y muy simple en comparación con el de los vertebrados, de hecho, algunos experimentos bastante macabros por otra parte, como la mayoría de los que se hacen con animales, afirman que una cucaracha puede vivir con la cabeza amputada hasta 6 meses, tiempo que tardará en morir de inanición al no poderse alimentar.