Petirrojo

El compañero del jardinero lo llaman en algunos lugares por su costumbre de visitar los jardines en busca de insectos y pequeños frutos de los que se nutre. El petirrojo o pit-roig (Erithacus rubecula) es un pajarillo forestal muy llamativo y conocido por todos. De un tiempo a esta parte, se le encuentra con cada vez más frecuencia en los parques de ciudades como puede ser el caso de Valencia.

Son pájaros pequeños (tamaño gorrión) de color grisáceo o marrón en ejemplares jóvenes, destacando en los adultos la pechera de color naranja que le da nombre a la especie.

Los machos de ésta especie son muy territoriales, de hecho, existe un experimento que consiste en colocar en el suelo del bosque un trozo de algodón de color naranja (también lo he escuchado con un petirrojo disecado) y conectar un reclamo con el canto del pájaro. Comentan que el macho de la zona acudirá a destruir lo que el cree que es un macho rival.

El ejemplar de la fotografía se encontraba tomando un baño en una fuente del Parque Nacional de Monfragüe, acompañado por rabilargos, carboneros, herrerillos, mirlos, etc.

En la Península Ibérica es más frecuente por el norte, aunque podemos encontrarla muy distribuida, es fácil de ver especialmente en invierno, momento en el cual aumenta su población con los ejemplares venidos de Europa.

Picudo Rojo


El picudo rojo de las palmeras (Rhynchophorus ferrugineus) es un coleóptero de origen tropical procedente de Asia. Es una especie de tamaño relativamente grande, de color anaranjado y vientre negro, es inconfundible con cualquier otra especie peninsular. Las larvas son de gran tamaño, blancas, jugosas, en algunos países están consideradas un verdadero manjar y son consumidas crudas o pasadas por la plancha.

Este insecto se ha convertido en una especie que causa plaga en las palmeras, especialmente en las palmeras canarias (Phoenix canariensis), en menor medida en las datileras (Phoenix dactylifera) y parece ser que hay algún caso constatado en género Washingtonia.

El picudo llegó a la península debido a la importación de palmeras datileras procedentes de Egipto sin el necesario control sanitario. Las primeras citas de picudo en la Península Ibérica se produjeron en Almuñécar, en el año 1994 a la comunidad Valenciana llegó oficialmente en 2005 al palmeral de Elche. En la actualidad se distribuye por todo el litoral mediterráneo, llegando a cotas relativamente altas como por ejemplo los 364 metros de Segorbe (Castellón) o los 395 de Elda (Alicante). Una de las zonas más castigadas es la comarca de l'Horta Sud.

Este insecto completa su ciclo vital en el interior de las palmeras y tiene una duración de entre tres y cuatro meses. Las palmeras afectadas se identifican fácilmente por la presencia de palmas cortadas, asimétricas, llegando a perder el ojo por la caída de las palmas afectadas. otra señal es el fuerte olor a vinagre que desprenden las palmeras afectadas producido por la fermentación de la savia azucarada. En las palmeras datileras los síntomas suelen ser algo distintos, presentando exudaciones en el estípite, hijuelos secos, etc.

Se realizan trampeos de adultos para conocer el estado de la población para decidir los momentos más propicios para realizar los tratamientos. Para este fin se utilizan trampas cebadas con caña de azúcar fermentada en agua, o con difusores de feromonas.

Para el tratamiento preventivo del picudo rojo se emplean insecticidas aplicados directamente en la parte central de las palmas, o bien inyectados en el estípite o tronco de la plamera. Tambien existe en el mercado un nematodo que parasita éste insecto. Para realizar tratamientos en palmeras afectadas, se procede a la eliminación mecánica de las partes afectadas, seguida por un tratamiento fitosanitario, si la yema apical no ha muerto, la palmera es capaz de recuperarse.

Esta especie presenta un dimorfismo sexual que consiste en que el macho tiene "bigote", así para entendernos, presenta un mechón de pelo en forma de cepillo en el extremo de la cabeza, es la mejor forma de diferenciarlo de la hembra a simple vista (Fotos: comparativa entre macho y hembra).




Tal vez sería interesante pararnos a pensar un momento en si merece la pena el esfuerzo económico, técnico y ambiental, estamos introduciendo en el medio una cantidad muy alta de fitosanitarios, auténticos venenos para su control, que no sabemos la repercusión que puede tener en la fauna autóctona. Esfuerzos para intentar salvar una especie vegetal que no debemos olvidar que también es exótica.

Torcecuello

El torcecuello (Jynx torquilla) es una pájaro de la familia de los pájaros carpinteros, se alimenta principalmente de hormigas, en catalán se le conoce como formiguer. Es una especie muy escasa en toda su área de distribución, además suele pasar desapercibida gracias a su plumaje que le proporciona un camuflaje excelente. Cría en agujeros de los troncos de árboles viejos, especialmente en sotos y riberas, y excepcionalmente, en otras formaciones boscosas.

Un caso curioso es el de una familia de torcecuello del parque natural de la Font Roja, en Alcoi, que eligió para reproducirse una caja nido, un hecho insólito que al parecer no estaba constatado hasta la fecha para esta especie. La caja nido en cuestión, está situada en un pinar maduro que rodea la casa de una señora muy amante de la naturaleza. Jaqueline, que así se llama esta señora, ha colocado por todo su jardín numerosas cajas nido, comederos, balsas-bebedero, etc. y al encontrarse en un paraje tan afortunado, tremendamente rico en biodiversidad, le permite disfrutar de la fauna autóctona. Animamos desde aquí a toda la gente a colocar cajas nido por sus jardines, que nos pueden deparar sorpresas como ésta.

Además de esta familia de torcecuello que fueron anillados por el naturalista Pep Cantó a finales de primavera, es frecuente ver a los carboneros y herrerillos comiendo cacahuetes en los comederos, nos contaba también que tenía un nido de chochín (Troglodytes troglodytes) que nidifican en grietas de rocas y en cajas nido, y que llenan su nido de musgo para hacerlo bien acolchado.

También nos dijo que era frecuente ver por la zona un zorro que se acercaba a buscar comida, mirlos y otras aves forestales, mariposas libando en las flores, y numerosas rapaces surcando el cielo, como los buitres recientemente reintroducidos en la comarca gracias al Proyecto Canyet promovido por el FAPAS (Fondo para la Protección de los Animales Salvajes).