En estas fechas veraniegas, es muy típico escuchar el canto estridente y chirriante de las chicharras o cigarras en cualquiera de nuestras excursiones al monte, como advirtiéndonos del calor que vamos a pasar.
Se consideran chicharras a varias especies de hemípteros (homopteros) de la familia Cicadidae, todas muy parecidas físicamente y con hábitos similares.
Estos insectos tienen una vida muy ajetreada pese a lo que se pueda pensar, todos conocemos la fábula de la cigarra y la hormiga, que al final se moría de frío por pasar todo el verano holgazaneando, pues bien, las fábulas no dicen toda la verdad.
Por último, estos insectos han de encontrar una pareja, es por ello que emiten ese sonido tan característico. Y no se, paraos a pensar, ¿alguna vez os habéis entretenido a buscarlas? a veces, aun oyéndolas cantar, y teniéndolas localizadas por el sonido, son difíciles de ver, se camuflan a la perfección con las cortezas de los árboles, imaginad lo difícil que deben tenerlo para ligar.
Espero que después de leer estas líneas, podamos todos escuchar y comprender mejor el canto de las chicharras como parte de la banda sonora del bosque mediterráneo, y no como un ruido molesto.
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