Anillamiento de aves

Mosquitero musical (Phylloscopus trochilus) en la Laguna de la Nava

El anillamiento de aves, para quien no sepa lo que es y esté interesado, se trata siempre de una actividad científica. Esta actividad siempre ha de estar realizada por un anillador experto y autorizado con todos los permisos en regla.

Se trata de una actividad muy interesante para los amantes de la naturaleza, la sensación de ver los pájaros tan cerca y poder tenerlos en la mano para liberarlos es una experiencia de la que se puede aprender mucho, principalmente a determinar las especies. y los anilladores no suelen tener ningún problema para mostrar su trabajo a los interesados en aprender.

Julio Merayo  recogiendo una golondrina.
No puede anillar pájaros todo el mundo como es lógico. El anillador de aves ha de estar muy preparado para que su labor sea positiva y provechosa para la ciencia. En primer lugar, quien quiere ser anillador ha de acompañar a un experto que lleve tiempo anillando, este experto deberá avalar al futuro anillador ante la comunidad científica como que está preparado para anillar por su cuenta. De esta forma podrá conseguir un bagaje de conocimientos, que por otra parte, las entidades que gestionan los permisos exigen. Es necesario haber anillado con el experto al menos 1000 pájaros de al menos 50 especies diferentes antes de presentarse a un examen oficial para ser anillador.

Para las jornadas de campo, el primer paso consiste en la elección del lugar donde se quiere anillar. Ha de ser un sitio de paso para las aves, alli se colocarán las redes que deben estar bien tensas para que las aves al chocar queden atrapadas. La red japonesa es el método más común para atrapar los pájaros para anillar, aunque hay otros métodos como trampas "Helgoland" que son estructuras fijas, redes bajas para aves limícolas, etc.

Red japonesa en La Nava.
Las redes japonesas son unas redes verticales, de color oscuro e hilo muy fino. Forman diferentes bolsillos separados por unos tensores que será donde quedaran atrapados los pájaros que choquen. En ocasiones se acompaña la red con una grabación del canto de las aves que se quiere anillar para que sirva de reclamo.

Una vez colocada la red, hay que permanecer alejados de la zona de captura y hay que montar la estación de anillamiento propiamente dicha, que es donde se tomaran los datos de las capturas.

Transcurrido un tiempo prudente se revisan las redes y se recogen los pájaros que hayan quedado atrapados. Se manipulan siempre con mucho cuidado, ya que son animales frágiles que se podrían lesionar fácilmente. La manera correcta de recoger un pájaro de la red es en primer lugar desenredar las patas, seguido de alas y cabeza. Para transportarlos se utilizan colectores, o bien de madera o bien de tela, con la finalidad de que los pájaros se estresen lo menos posible y estén cómodos. 

Colocando la anilla en La Nava.
Ya con el pájaro en mano, es el momento en el que el anillador procede a realizarle la ficha. Se anotan los datos del lugar, la fecha, la hora, datos climatológicos relevantes, etc. y datos relevantes al pájaro. Fundamental es conocer la especie que se está anillando, y luego datos que dependiendo de las especies son fáciles o imposibles de saber, como el sexo si presentan dimorfismo sexual y la edad basándonos en características del plumaje como si ha mudado plumas, el color o el desgaste de las mismas.

A continuación se toman una serie de medidas biológicas del ejemplar que nos permitirán conocer el estado de salud del individuo o en aves migratorias saber en que momento de la migración se encuentran.

En primer lugar se toma la medida del ala, lo que se llama "cuerda máxima" y la medida de la pluma "P8", que es la tercera pluma de vuelo. Estas mediciones están estandarizadas para conocer diferencias de tamaño entre diferentes poblaciones. En ocasiones se miden también el tamaño del tarso, del pico, etc. o se pueden tomar muestras de plumas, sangre, etc., pero estos datos son ya para estudios concretos. Llega el momento de comprobar el estado de salud del pájaro, para ello hay que soplarle en la tripa para ver la cantidad de grasa y el nivel de desarrollo de la musculatura. Por último se toma el peso y se le coloca una anilla en la pata.

Carricero mostrando grasa-músculo.
Las anillas son la matrícula o el DNI del pájaro. Para las paseriformes se utilizan anillas de aluminio de diferentes tamaños para que se le adapten bien a la pata. El peso de la anilla es tan insignificante que no afecta al pájaro para nada. Estas anillas son oficiales, las suministra el ministerio de medio ambiente, y llevan un código gravado. Las anillas se suelen colocar en la pata izquierda o derecha dependiendo de si el el año es par o impar.

Todas estas mediciones, la edad, etc, están codificadas, numéricamente, por ejemplo, si el pájaro se sabe que ha nacido este año se le pone un 3, si tiene poca grasa un 1, etc. Esto se hace para poder ir más rápido para manipular lo menos posible a los animales y reducir en lo posible el nivel de estrés. Una vez completada la ficha de datos el pájaro es liberado.

Todos los datos recopilados en las jornadas de campo se introducen posteriormente en una base de datos a nivel europeo.

Cuando un pájaro anillado vuelve a ser capturado se considera como una recaptura, se vuelven a tomar las medidas y se anota el código de su anilla. Con dicho código el anillador puede saber donde ha sido anillado ese ejemplar anteriormente. Es la forma de conocer las áreas de distribución y las rutas migratorias de las aves. 

Julio Merayo, el anillador dándolos una clase magistral en Villena.

Para mas información sobre el anillamiento científico de aves podéis descargaros esta Guía de la estación científica de la Nava.

2 comentarios:

Annette dijo...

Hola David, ¿qué tal? ¡Espero que estés bien!
Me gustaría dar una opinión sobre el anillamiento de aves, a partir de mi experiencia como anilladora auxiliar y ayudante en diversos proyectos en España y otros países.
Creo que el anillamiento NO siempre es tan científico como los anilladores gustan decir.

Lamentablemente, muchas veces se anilla sin que después se analicen realmente los datos obtenidos. Se acumulan años de datos y no se hace NADA con ellos. Por no hablar del anillamiento recreativo que se practica a menudo, en el que varios anilladores salen " a anillar" como quien sale a pescar o a hacer una barbacoa.
¿Esto es científico?
Creo que confundimos ciencia con metodología. El anillamiento es un simple método de recolección de datos, y puede no ser usado nunca con fines realmente científicos, si esos datos nunca llegan a ser analizados.
De nada me sirve la excusa "es científico porque guardamos los datos por si algún día hacemos algo con ellos"... quizá en el siglo veintidós?? ¡qué cutre!!

Otro tema es la imprudencia con la que a menudo se sale a anillar en este país, con insuficientes anilladores, campañas con protocolos demasiado ambiciosos para un solo anillador... etc, lo cual repercute en la seguridad de las aves y el impacto en el medio, el cual es difícil de justificar si sólo sirve para recoger datos inútiles.

Sin ir más lejos, hace un par de años conocí a un chico que había estado ayudando en la Nava. El chico estaba bastante indignado con las condiciones que vio allí, pues según él era una estación muy grande, con muchas redes, pocos anilladores o anilladores poco expertos, y mucho calor... Todo esto repercutió en bastantes bajas, inclusive la muerte de varios bigotudos, lo cual me parece bastante grave, la verdad.

Espero que ahora haya mejorado esta estación.

Se debería ser más estricto con la seguridad de las aves (revisar las redes más a menudo, etc) y sobretodo saber mejor PARA QUÉ se anilla. Y que conste que he pasado muy buenos ratos anillando y he aprendido muchísimo!

Un abrazo!

Anna

DAVIDACHO dijo...

hola, gracias por escribir, esto es como todo, hay anilladores serios y gente que solo quiere ver bichos. yo la verdad es que la experiencia que he tenido siempre ha sido de gente cuidadosa con las aves a la hora de manipularlas, y confió en que los datos se utilicen de alguna manera, ahí ya no puedo entrar.

yo no soy anillador, pero he estado en diferentes sitios con diferentes anilladores. en la nava he pasado dos quincenas como voluntario, y salvo alguna baja causada por los visones americanos que en ocasiones roban pájaros de las redes, no he vivido mayor problema. allí se funciona mucho con voluntarios, el problema está que no siempre hay gente dispuesta supongo y muchos de los que van no tienen mucha idea.

también se de unos amigos míos que fueron a anillar al delta del danubio y dejaron el proyecto cuando se dieron cuenta que capturaban más pájaros heridos de los anilladores de allí que sanos.

saludos