Los robles de la Sierra de Mariola

Los dos ejemplares que sobrevivieron al incendio de 1994.

El Parque Natural de Sierra de Mariola, situada entre las provincias de Alicante y Valencia posee una riqueza botánica, faunística y paisajística descomunal y en gran parte desconocida para la gente en general y en ocasiones también para los gestores del territorio. Es muy importante dar a conocer estas riquezas para poder contribuir a su conservación.

Ejemplar vivo
En la Sierra de Mariola, en término municipal de Bocairent, en el nacimiento del río Vinalopó, en un lugar de gran belleza en donde emana agua directamente desde el suelo conocido como la "Font dels Brulls", muy cercano a "La Font de la Coveta" donde nace oficialmente el río y el "Toll Blau" una cascada de gran belleza, encontramos una curiosidad botánica que destaca entre la exuberante vegetación de ribera dominada por chopos y carrascas. Se trata de una especie muy rara en la Comunidad Valenciana, ya que no está presente en su flora de forma natural. Es el roble común, carballo, carvayo, pènol, roble pedunculado, etc. botánicamente conocido como Quercus robur L. Estamos hablando de 5 ejemplares adultos de esta especie, de los cuales, solamente sobreviven dos de ellos tras el grave  incendio que sufrió la sierra en 1994.

Como os decía, solamente quedan vivos dos de estos árboles, uno de pequeño tamaño y otro mucho más destacable, ya que es de buen tamaño y ha regenerado muy bien la copa, siendo ésta muy frondosa, lo que da una idea del vigor del árbol, que además ya es capaz de producir bellotas de forma continua. A pesar de este vigor, sigue presentando ramas secas en su estructura, y el tronco ha sido aprovechado por algún pájaro carpintero para hacer el nido. Los restos de los demás ejemplares que formaban este bosquete, todavía podemos contemplarlos en la zona. Vemos que había robles más grandes que los que permanecen con vida, mostrando sus estructuras de ramas desnudas. Podemos encontrar compartiendo territorio con estos robles, algunas encinas destacables y vegetación de ribera como antes comentábamos.

Ejemplar muerto
El roble es un árbol considerado sagrado por antiguas civilizaciones. El roble estaba asociado al dios del trueno o el rayo, por su capacidad para atraer los rayos gracias a su potente sistema radical que suele desarrollarse sobre masas de agua subterráneas. Para los escandinavos estaba dedicado a Thor, a Taranis por los celtas, a Zeus por los griegos, Júpiter por los romanos, etc. Los robles aportan importantes beneficios desde antiguo, por eso se les consideraba como árboles protectores, galos y romanos lo asociaban a los dioses de la agricultura y la curación. Cuentan que la mesa redonda donde el Rey Arturo se reunía con sus caballeros estaba tallada en madera de roble. Las escrituras de Plinio, ligan esta especie con los druidas celtas, aunque actualmente esta creencia se encuentra en controversia, ya que al parecer el historiador romano nunca viajó a la Gália.

De forma natural encontramos Quercus robur en casi toda Europa especialmente por las zonas Centro y Norte formando masas puras o bosques mixtos en zonas de valle o ladera.

Detalle de las hojas
En la península Ibérica podemos encontrar tres subespecies de Q. robur estando presente por todo el norte hasta Pirineos y por el Oeste en Portugal penetrando hasta tierras extremeñas. El roble común es un árbol caducifolio de hasta 40 metros, aunque en nuestras tierras es mucho más pequeño. Necesita suelos profundos, sueltos, frescos y ricos en materia orgánica, creciendo preferentemente sobre terrenos silicios y escaseando en los calizos, pudiendo crecer en  altitudes de hasta 1800 metros sobre el nivel del mar. 

Se desconoce quien pudo plantar estos árboles en la Sierra de Mariola, lo que está claro es que nos encontramos ante un conjunto de árboles singular con un elevado valor, por su porte, su rareza y su simbolismo, por lo que podría ser muy interesante que por parte de los directivos o los técnicos del Parque Natural se acometiese una actuación de mejora de este ejemplar y de su entorno. Esta actuación debería consistir en una poda de limpieza de madera muerta de los ejemplares que quedan con vida, y en mi opinión, debería hacerse una plantación de la misma especie que sustituya la antigua arboleda utilizando para ello las propias bellotas del roble vivo.

Detalle del tronco y ramificación.

2 comentarios:

Fernando J. Feliu dijo...

Hace unos años pasé por allí, pero no me percaté de su presencia. Me parece interesante su conservación, y más después de haber sobrevivido a un brutal incendio.

Un saludo.

Luismi dijo...

Hola David. Pasé en enero por la zona y al ver estos robles quedé muy extrañado porque por las hojas del suelo parecian carvallos. Desde luego no es normal que esten por estos lugares sobre todo porque a simple vista el terreno parece calizo. Espero que tomen medidas para su conservación. Gracias por aclararme las dudas que tenía.Saludos