Todo sucedió este sábado, estaba recogiendo piñones debajo de un gran pino piñonero que hay muy cerca de mi jardín para añadirlos a los pimientos asados con atún de la cena, cuando levanto la vista un momento y veo la pequeña silueta de una rapaz nocturna, concretamente la de un mochuelo (Athene noctua).
Estaba situado frente a mi, a menos de dos metros del suelo, sujeto a unas ramillas del pino con sus pequeñas garras. Podía apreciarse que era una ejemplar joven, un pollo de este año ya formado completamente. "Saca la cámara, rápido" dije, y me fui acercando lentamente, haciéndole fotos al mochuelo, y éste no se iba. Pude mirarle a los ojos, esos ojos amarillos tan grandes para su cabecita, y de repente, un silbido, era la madre intentando llamar nuestra atención como diciendo: "eh! dejad a mi pequeño", se encontraba en lo alto de un pino carrasco a unos 20 metros de allí.
Junto al primer pollo podía verse otro mochuelo jóven, de la misma nidada, y tras las pertinentes fotos, abandonamos el lugar para no estresar más a los animales, y con un subidón por haberlos tenido tan cerca.
2 comentarios:
Impresionantes fotografías...
Un saludo
gracias, tu blog está muy bien, interesante eso de escribirse a uno mismo.
un saludo
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